Sensaciones y sentimientos

Sociales 10/02/2018 Por
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¿CELULARES O CAMARAS?
A partir del momento en que se han enunciado las dos posibilidades, es posible que el tema ya esté originando una pequeña, aunque amable, polémica.
“¡Yo, las fotos las saco con el teléfono!”, manifestará alguien despreocupado de cuestiones y problemas gramaticales y de cualquier otro tipo.
“Las mejores fotos siempre son las que se logran con cámara”, dirían casi doctoralmente otros, “porque para eso fueron creadas” y continuarían diciendo con cierto desprecio a las obtenidas con un teléfono: “la cámara en el celular, es solo un apéndice del aparato, y nunca su función específica”.
Por supuesto, hay una tercera posición: es la de los que adhieren al complemento y no a la competencia entre los instrumentos que fotografían. Son los que cargan en los viajes, además del obvio teléfono (multivalente, superpráctico, fácil de acomodar al cuerpo y disponible para el uso instantáneo ante cualquier imagen que surja sorpresivamente con riesgo de desaparecer al instante siguiente), agregando a ella la cámara (ubicada estratégicamente en un bolsillo de rápido acceso o colgada de la muñeca o el cuello o, cuando no, puesta en la mano de algún familiar acompañante)
Por si algún lector ya ha efectuado, mediante una señal de asentimiento con la cabeza, su adhesión a alguna de las posiciones expuestas, vamos a expresarle la nuestra (para nada salomónica), que por un lado resuelve la cuestión y al mismo tiempo la complica.
Todos tienen razón. Cada cual tiene derecho a vivir como mejor le parece, sin la pesada obligación de atender a los largos y “desinteresados” consejos de amigos, familia, o acompañantes ocasionales.
Veamos los beneficios comunes: cámara y teléfono tienen posibilidad de tomar varias tomas del mismo objeto (“por las dudas”) y borrar las que no satisfacen, teléfono y cámara incluyen la posibilidad de filmar, cámara y teléfono no corren el riesgo de quedar inactivas en los viajes porque tienen ese práctico cargador siempre disponible y atento, teléfono y cámara cuentan con un interesante zoom útil para cualquier usuario, cámara y teléfono son sumamente portátiles con mecanismos fáciles de accionar, teléfono y cámara son imprescindibles lejos de casa y de la ciudad…
Hasta aquí, no parecen surgir diferencias significativas, pero vamos a tratar de encontrar algunas. Y también nuevas alternativas.
Los que llevan los dos objetos son especialmente prudentes y sabios a su manera: saben que se puede terminar la ingrata y voluble carga de batería en el momento menos previsto –o no haya la iluminación necesaria- y por eso cuentan con el recurso de usar el otro instrumento, si la situación se produce lejos de los salvadores enchufes del cuarto de hotel.
Veamos ahora qué aspectos muestran las diferencias. Si la intención es enviar la foto a parientes y amigos y debe hacerse inmediatamente, no hay duda: gana el teléfono.
Miremos ahora desde otro enfoque, no siempre tenido en cuenta: qué pasa cuando, entusiasmados con algún ángulo o luz inesperada de una imagen, “descubrimos” la gracia de la belleza formal de la foto por ella misma y se nos ocurre que, más allá de esos precisos registros turísticos, podríamos concretar en el lugar donde vivimos, fotos “pensadas” y con tiempo para su elaboración.
Si ocurre eso, sin duda de que se estará apreciando la satisfacción personal por la creatividad en juego mediante el enfoque personal en la foto. La cámara habrá ganado la partida. Será momento entonces de conectarse con reconocidas entidades de fotografía para que “nos abran los ojos” indicándonos técnicas para hacer mejor este nuevo placer que hemos hallado. 
                                               

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