Tiran hacia arriba

Editorial 05/02/2018 Por
La construcción con 12,7% y la industria con 1,8% cerraron un 2017 positivo.

La construcción y la industria finalmente tuvieron un buen cierre el año pasado, dejando atrás la caída que habían experimentado en 2016 con un fuerte cimbronazo en la economía en su conjunto, y consecuentemente, la pérdida de empleo, el que también ha comenzado a recuperarse. Es que según la información oficial reciente del INDEC, la actividad industrial se expandió 1,8%, una cifra apenas módica si la comparamos con épocas pasadas, aunque sirvió para quebrar la tendencia que venía de arrastre de 2016, mientras que la construcción experimentó una suba anual de 12,7%, resultados a los que se llegó al cerrar el mes de diciembre, que en la industria aportó 0,3% y en la construcción 14,5%.
En lo que hace al sector específico industrial el promedio anual, más allá de los altibajos, comenzó a mostrar señales de afianzamiento merced a los índices positivos desde mayo en adelante, ya que hasta ese mes venía precedida de 15 meses consecutivos de caídas interanuales. Queda claro en consecuencia que más allá de la cifra exigua de 1,8%, su verdadero valor es el de haber interrumpido ese largo descenso que venía experimentando, lo cual permite calificar de positivo este balance anual y esperanzador hacia el futuro.
Si bien debe hacerse un análisis rubro por rubro, ya que no todos fueron similares, debe recordarse que en 2016 el sector había tenido una retracción de 4,6%, y que si bien el 1,8% de 2017 está aún lejos de siquiera recuperar el nivel perdido, al menos está mostrando el camino por el cual avanzar. 
Algunas puntualizaciones, según el informe oficial, dan la pauta del comportamiento individual: el sector de la alimentación se redujo 1,4% por la baja en la molienda de cereales y oleaginosas, pero en cambio tuvo subas en el procesamiento de carnes, aunque también bajó en lácteos. En petróleo a pesar de la suba de 2,3% en diciembre el cierre anual fue de una baja de 1,4%. La producción textil fue uno de los grandes perdedores del año con menos 6,7% y también los cigarrillos estuvieron en retroceso con 4,7%. Mientras que el importante sector automotor, desde mitad de año en adelante comenzó a recuperarse por la mayor demanda desde Brasil, alcanzando a cerrar el año con 5,4% de expansión, como así también aumentó la producción de neumáticos en 1,4%. Otro dato fue el crecimiento de la producción de acero crudo en 11,3% sostenida por la gran demanda del sector energético y de la maquinaria agrícola.
Queda visto el diverso panorama que tuvo la industria rubro por rubro, estableciendo un vaivén que en el promedio cerró con 1,8% positivo.
En cuanto al 12,7% de la construcción, la suba estuvo principalmente impulsada por la obra pública, aunque también el sector privado se mostró muy activo, en el primer caso por el ordenamiento que logró el gobierno luego del tembladeral dejado por el anterior gobierno kirchnerista, cuando la obra pública fue el botín preferido para amasar grandes fortunas por parte de funcionarios y empresarios testaferros que hoy se encuentran detenidos o procesados, pero todavía con final incierto sobre sus condenas, y además, sin que el Senado de la Nación se disponga a convertir en ley la herramienta que podría permitir la recuperación de lo robado. En cuanto al otro sector, el privado, el gran impulso lo tuvo por la mayor facilidad del acceso al crédito.
Los empresarios de la construcción dedicados a la obra pública en un 34,5% estiman que la actividad continuará creciendo, mientras que en cambio en el ámbito privado sólo el 12% se muestra optimista en seguir creciendo, contra el 8% que prevé una baja y el 80% restante que en cambio no observa la posibilidad de cambios ni en uno ni otro sentido.
En cuanto a las estimaciones de las consultoras, hay suficiente coincidencia -aunque diferencias en las proporciones- en que en el presente 2018 la actividad seguirá creciendo tanto en el sector público, aquí con mayor seguridad y porcentajes, como en el privado. Hablando de promedios, para la industria se arriesga un 2%, mientras que la construcción estará muy cerca de los índices de 2017. Se apunta hacia la recuperación de Brasil y el crecimiento de las exportaciones de algunos sectores determinados como los factores centrales para sostener la expansión.

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