En busca de… Christine Audat, música

La Palabra 03/02/2018 Por
Lo cosmopolita del arte musical Nació en Rabat, Marruecos, en 1981. Dedicó su tiempo de formación profesional para egresar Master en sociología del Instituto de Ciencias Políticas de París, ciudad en la que vivió su infancia. Conoció la música brasilera cuando estuvo en Río de Janeiro, trabajó en Lima, Perú. Hoy desde la capital de Francia dispone y propone su proyecto de vida enriquecido por cada experiencia incorporada. En este encuentro cordial, la cantautora le cuenta a LA PALABRA el camino recorrido.
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1 / 2 - archivo Christine Audat - Christine Audat: Interpreta “El cosechero” de Ramón Ayala con la Philharmonie de Paris Demos

LP - ¿Cómo se dieron tu nacimiento en Marruecos, y tus radicaciones en Perú y en París? ¿Viviste en otros lugares también? 

C.A. - La familia de mi padre siempre tuvo vínculos muy fuertes con los países del Maghreb. Nací en Rabat y a los pocos meses regresamos a Paris donde crecí. A los veintiún años me fui a vivir a Río de Janeiro en el marco de un intercambio universitario, allí me enamoré del samba y de la música brasileña. Terminando mis estudios y después de una misión en Yemen, me fui a Lima a trabajar en la Embajada de Francia en Perú para la cooperación cultural durante dos años. 

LP - Entre tus estudios también se encuentran las relaciones internacionales y la sociología. ¿Qué motivó la elección de esas disciplinas? ¿Estás trabajando con ellas en la actualidad?  

C.A. - Desde la infancia tuve la curiosidad insaciable por entender el mundo, el espacio, la naturaleza, el cuerpo humano, la historia, las civilizaciones, las artes. Siempre me indignaron las injusticias y desigualdades, las guerras. Las relaciones internacionales y la sociología son disciplinas que me ayudaron mucho para analizar nuestras sociedades. Como artista me nutro de esas disciplinas, en la búsqueda de resonancia y sentido a mi canto.  

LP - Un aspecto muy original de tu trabajo se da con los niños, con la Unesco. ¿De qué se tratan esos proyectos? 

C.A. - Me apasiona la transmisión y pedagogía desde hace muchos años. En el 2013 grabé un disco de composiciones y canciones tradicionales del mundo con quinientos niños. En el 2015, la SACEM -SADAIC francesa- me seleccionó para el proyecto “Fabrique à chanson” de composición en las escuelas. Desde el 2014 soy artista-pedagoga en la Cité de la musique - Philharmonie de Paris con talleres de canto para adultos, jóvenes y niños.  

LP - También se suma en alguna ocasión el director argentino Nicolás Agulló. ¿Qué lograron conjuntamente? ¿Cómo se conocieron? 

C.A. - Conocí el director argentino Nicolás Agulló en un evento a beneficio organizado por un amigo bailarín argentino. Yo participaba tocando con mi hermana, Nicolás tocaba para esta ocasión con el percusionista y bailarín peruano Miguel Ballumbrosio. Con él pude sumergirme en el folklore argentino del noroeste y particularmente la obra de Pepe Núñez. Nicolás también colabora en mi proyecto de composiciones, aportando la riqueza de sus conocimientos musicales y sensibilidad en los arreglos.  

LP - Te interesó el cancionero argentino. ¿Cómo lo descubriste? ¿Qué valorás del mismo? 

C.A. - Escuché el cancionero argentino desde mi infancia con mi madre que cantaba zambas, chacareras y tonadas en veladas musicales en la casa y ponía discos de Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui o Eduardo Falú. También por mi abuela quien tocaba tangos en el piano y me pedía que le cantara “Paisajes de Catamarca” hasta el final de su vida. Valoro la gran diversidad, fineza poética, riqueza melódica y rítmica del cancionero argentino.  

LP - Grabaste “El cosechero”, entre otros temas de nuestra música nacional. ¿Por qué elegiste ese tema? ¿Qué significó lograr esa versión en la Philharmonie de Paris y los niños dirigidos por Agulló? 

C.A. - Fue el director Nicolás Agulló quién me invitó a cantar “El cosechero” en la Philharmonie de Paris, bellísimo rasguido doble de Ramón Ayala. Para mí es muy importante dar a conocer la fuerza y diversidad del folklore sudamericano, trasmitir el amor de esos países y pueblos, paisajes y ritmos. Lograr esa versión en la gran sala de la Philharmonie de Paris nos conmovió mucho a todos, tanto el público como los niños y artistas invitados 

LP - ¿Conociste a Ramón Ayala personalmente? ¿Qué sabés de su obra? 

C.A. - No tengo la suerte de conocer a Ramón Ayala personalmente aún, espero tener ese honor algún día para decirle toda mi admiración hacia su obra. Su poesía, música y pintura inspiradas por el amor a su tierra, su gente y su cultura son de gran calidad y muy conmovedoras. Más allá de ser uno de los más grandes representantes del folklore del Litoral argentino, su obra artística -a mi parecer- abarca toda la selva sudamericana y el continente. Siento una afinidad particular, de repente porque mis abuelos peruanos eran oriundos de Iquitos en la Amazonia peruana.  

LP - Contános algo más de tu nuevo disco. 

C.A. - Mi disco “ODA” es una odisea onírica entre París y la Amazonia. Canto mis imaginarios y asociaciones de ideas de mis dos mundos, entre emoción y concepto, instinto e intelecto, sonido y sentido. Encuentro en la dulzura y sensualidad las vibraciones y resonancias que busco compartir con el público. Melodista, escogí la guitarra criolla como base de acompañamiento en diálogo con el bandoneón, charango, violín o contrabajo.  Uso ritmos de chanson, tango, huayno, algún que otro vals rengo y quebrado que busca acercarse a la poliritmia de una chacarera. En los textos, las historias de vida se mezclan entre personajes que forman parte de esos dos universos. Una “amazona sobre el Sena”, mujer navegando, en resistencia, amante de la naturaleza. Una “flor de asfalto”, mujer de la noche que ama, danza y (se) busca. Una conversación íntima con el propio cuerpo, el vaivén de los amantes en una relación llegando a su fin o bien ese murmullo que todos hemos ansiado o esperado alguna vez. Creaciones que condensan años de mi vida que los invito a descubrir. 

LP - Alguna anécdota que tengas de compartir con los niños de la orquesta o de tu carrera profesional en general. 

C.A. - Los niños de la orquesta se comprometieron totalmente con la canción. Si el idioma representó un esfuerzo importante para los adultos, los niños aprendieron la letra con mucha facilidad, llevados por el mensaje fuerte del autor, la belleza de la línea melódica y los arreglos orquestales. Ellos no tienen barreras ni limitaciones en su creatividad y abertura al mundo, por eso me gusta tanto compartir con ellos, aprendo siempre de ellos.  

LP - Algo más que desees agregar. 

C.A. - Es para mí un honor que mi trabajo llegue a Argentina, agradezco mucho la invitación a la entrevista y espero poder compartir pronto con el público argentino.  

por Raúl Vigini

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