Capital intangible

Editorial 01/02/2018 Por
Las empresas valen más por sus ideas que por su capital físico.

El capital intangible es el que prevalece en las empresas, siendo más importante las ideas, investigación, desarrollo, formación humana y planificación que la existencia física, lo cual viene ocurriendo en los Estados Unidos desde hace unos 15 años, cada vez intensificándose con mayor volumen, al punto que en la actualidad el 60% de la inversión es intangible. Un caso contundente y muy claro es el de Apple que cotiza en 900.000 millones de dólares, cuando su capital fijo en activos físicos es de 70.000 millones.
La casi totalidad del valor de Apple es diseño, software y marca, habiendo aumentado su cotización 1.000% en la última década. Además, la emergencia de la nueva revolución industrial a partir de 2004 coincidió en Estados Unidos con la tasa de inversión más baja de los últimos 70 años, provocando un verdadero colapso de productividad, que aumentó apenas 1,2% anual entre 2009 y 2016, cayendo en cambio 0,2% en 2017.
El derrumbe de la productividad estadounidense experimentado en los últimos diez años, se encuentra directamente vinculado a la bajísima tasa de inversión en el período aludido. Siendo un punto crítico, verdaderamente decisivo, que frena el total despliegue de la nueva revolución industrial en Estados Unidos y por extensión también a gran parte del mundo. Es que el tema de la productividad en el sistema capitalista no es de carácter técnico, siendo la tecnología sólo un elemento del cambio histórico estructural provocado por las sucesivas revoluciones industriales.
Para poder lanzar todo el potencial productivo en la nueva revolución industrial es preciso modificar la totalidad de la estructura, incluyendo también las actitudes sociales y culturales de la fuerza del trabajo y de la sociedad en su conjunto, no existiendo la posibilidad de determinación tecnológica en la acumulación capitalista.
Es por estas razones -según lo sostiene el analista de temas internacionales Jorge Castro- que la nueva revolución industrial requiere de una muy alta tasa de inversión, que debe ser necesariamente de largo plazo de al menos entre 15 y 20 años de duración, mientras que por el contrario Estados Unidos cuenta en el presente con la tasa de inversión más baja desde la Segunda Guerra Mundial.
En cuanto a los sectores de punta de la economía estadounidense disponen de un nivel de productividad muy alto de 3,5% anual, mientras que el segmento más retrasado alrededor de un 70%- sólo ofrece un alza del 0,3% por año de crecimiento, existiendo una pronunciado diferencia entre ambos sectores, con lo cual tenemos que el retraso tecnológico del 70% de la economía estadounidense revela que la tasa de inversión de capital intangible en los sectores de punta es todavía insuficiente, y que por lo tanto no se encuentra aún en condiciones de lanzar una nueva revolución industrial.
Una carencia que adquiere mayor significado en virtud que el cambio tecnológico de la cuarta revolución industrial es más rápido que en cualquiera de las tres revoluciones anteriores, lo cual hace que el costo económico, social y humano que experimentan aquellos sectores más atrasados sea mucho mayor que en cualquier otro momento de la historia, porque se amplía cada vez más la brecha de productividad entre los más avanzados y los más retrasados.
Por todo lo expuesto es que la explosión de productividad que se viene en Estados Unidos tiene una dependencia muy grande del drástica aumento de la tasa de inversión del capital intangible que concreten las empresas de avanzada en los próximos dos años.
El importante recorte de impuestos realizado por la Casa Blanca se constituyó en un estímulo decisivo para que se concreten esas inversiones, ya que en forma precisa, los impuestos de las ganancias corporativas bajan del 35 al 20 por ciento, lo cual significa dos billones de dólares en los próximos diez años.
En cierta forma, todo esto hizo que la tasa de inversión que se espera haya motivado de manera muy importante las espectativas favorables, con una seguidilla de alzas récord en Wall Street. 

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