Economía global

Editorial 26/01/2018 Por
La actividad económica mundial está en plena expansión.

Después de 6 años de estancamiento, la economía mundial volvió a crecer en 2017, con una tasa que fue de 3,7% promedio, lo cual surge de la medición de compra doméstica en razón que el 80% del crecimiento global fue responsabilidad de los países emergentes, los que volverían a crecer en el presente año 4 puntos porcentuales.
Eso significa que después de 15 meses de iniciada la nueva fase de recuperación de la economía global, el nivel de crecimiento es parecido o aún superior a su etapa inicial. De tal modo lo analiza el especialista Jorge Castro, quien da cuenta además que todos los países emergentes, sin excepciones, están creciendo en forma coordinada y sostenida, funcionando como un sistema integrado y autoinducido que funciona a escala global. De tal manera queda expuesto que todos esos países están creciendo por sobre la tasa potencial de largo plazo del sistema mundial que lo hace a razón de 3 puntos anuales, según quedó establecido al concluir el año pasado. Y algo para destacar es que los emergentes están expandiéndose especialmente en la oferta.
Se refiere el caso de la China, que aunque es especial y debe ser remarcado, existen recortes superiores al 30% en la capacidad excedente de las industrias del carbón y el acero, razón por la cual el uso de la capacidad instalada es ahora del 76,6%, la más alta de los últimos seis años.
Un dato valioso es que en Estados Unidos y en el mundo desarrollado en general existe una situación de pleno empleo, con desocupación mínima de 4,1% en la primera potencia mundial, lo cual es inevitable de eliminar ya que la desocupación cero no existe en ningún lugar, ni nadie se fija esa clase de metas por la imposibilidad que significa alcanzarlas. La capacidad instalada en uso en este momento en el país del norte es de 86,6%, incluso superior a la china. Es que Estados Unidos viene creciendo a razón de 3 puntos mensuales -así lo hizo en el último trimestre del año pasado- y en condiciones de pleno empleo, manteniendo un nivel de inflación de 1,9% anual, incluso por debajo de la fijado por la Reserva Federal dos años atrás, tratándose en consecuencia de un fenómeno difícil de explicar ya que se trata de algo propio de una economía deflacionaria y no de la que está experimentando una explosión expansiva como viene sucediendo.
De acuerdo con la explicación de Morgan Stanley y Goldman Sachs esa presión deflacionaria proviene del agotamiento del superciclo de los commodities que tuvo lugar entre 2001/2010, provocado por la desaceleración de la economía china -eje de la demanda mundial de materias primas-, que pasó de estar creciendo 11% anual en la primera década del siglo a 6,7% anual de estos últimos 6 años.
Caben ciertas reflexiones en lo que sucede con la economía estadounidense, que crece con tan baja inflación de 1,9% anual, con lo que sucede en nuestro país, donde crecer cuesta tanto y además la inflación parece ser indomable, pues a pesar de todos los intentos -al menos los que se proclaman desde el gobierno- no puede ser controlada. Es que el prometido 17% del año pasado finalmente fue 24,8%, y para este año la ampliación de la meta inflacionaria al 15% parece quedar desactualizada sólo con lo que viene ocurriendo en el primer mes del período.
Para tener en cuenta es Japón, la tercera economía del planeta con PBI de 4,92 billones, hace 7 trimestres consecutivos que viene creciendo con una tasa de 2,5% promedio. Este ocurre después de 26 años de estancamiento y dos décadas de deflación, otro de los fenómenos que afectó a los japoneses, además de la pérdida anual de unos 500.000 operarios debido al envejecimiento generalizado de su población. Lo que extrae a la economía japonesa de la deflación es la expansión sostenida del superávit comercial de los últimos 24 meses consecutivos. La clave es el boom exportador japonés a China, que viene creciendo a razón superior al 20%, sostenido en especial por bienes de capital de última generación tecnológica.
El mundo tiene una fase de crecimiento sostenido y coordinado, actuando cada vez más como un sistema integrado y global que incluye a las economías nacionales.

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