Destino de urnas

Notas de Opinión 25/01/2018 Por
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RAUL CASTRO. En abril elegirán a su sucesor. FOTO ARCHIVO
RAUL CASTRO. En abril elegirán a su sucesor. FOTO ARCHIVO

Por Daniel Zovatto (*)


América Latina vivirá una significativa y apasionante maratón electoral con seis elecciones presidenciales, que forman parte del súper-ciclo electoral latinoamericano: 14 elecciones presidenciales entre noviembre de 2017 y fines de 2019, dos de las cuales (Chile y Honduras) ya tuvieron lugar a fines del año pasado. Inicia Costa Rica, el 4 de febrero, y debería cerrar Venezuela a fin de año (lo que todavía es incierto).
Entre ambas, habrá comicios en Paraguay, el 22 de abril; Colombia, el 27 de mayo; México, el 1° de julio, y en Brasil, el 7 de octubre. De este modo, en solo seis meses, la primera (Brasil), la segunda (México) y la cuarta economía (Colombia) de la región renovarán sus mandatarios; simultaneidad que se produce una vez cada 12 años.
A ello debemos agregar el referéndum ecuatoriano (febrero), las elecciones legislativas en El Salvador (marzo), las elecciones de diputados de la nueva Asamblea Nacional en Cuba (marzo) quienes elegirán (en abril) al sucesor de Raúl Castro como presidente, y las elecciones legislativas en los Estados Unidos, un verdadero plebiscito para evaluar los dos primeros años de Donald Trump y su futuro político, que tendrá influencia también en la política regional.
Costa Rica dará el pistoletazo de partida el 4 de febrero con alta posibilidad de que sea necesario ir a un balotaje para definir el próximo presidente. El desgaste de los principales partidos posibilitó la irrupción de candidatos emergentes, como Juan Diego Castro, del PIN, quien con un discurso crítico de la política tradicional lidera por estrecho margen las encuestas. Le siguen Antonio Álvarez Desanti, del PLN y Rodolfo Piza, del PUSC.
Paraguay irá a las urnas el 22 de abril. El PLRA y el izquierdista Frente Guasú, con el liberal Efraín Alegre como candidato presidencial, han conformado una coalición opositora denominada Gran Alianza Nacional Renovadora (GANAR), para intentar desalojar del poder al Partido Colorado (ANR) liderado por Mario Abdo Benítez.Colombia celebrará primero elecciones legislativas (en marzo), y luego el 27 de mayo, las presidenciales, pero no hay que descartar la necesidad de un balotaje. Estos comicios se caracterizan por un alto nivel de fragmentación, candidaturas independientes y polarización.
Recientemente quedaron definidas las tres principales coaliciones que aspiran a la Casa de Nariño: la conservadora que lideran los expresidentes Uribe y Pastrana, y que tendrá como candidato a Iván Duque o a Marta Lucía Ramírez. Una segunda, de centro, liderada por Sergio Fajardo (coalición Colombia). Y una tercera, más de izquierda, en la que aún no hay un candidato claro, y en la que figuran nombres como Gustavo Petro, Humberto de la Calle y Clara López. A estas coaliciones hay que agregar la candidatura del exvicepresidente Germán Vargas Lleras –de centroderecha- y la de Rodrigo Londoño “Timochenko” por las FARC.
México tendrá su cita con la urnas el 1º de julio. Estas elecciones se deciden en primera vuelta, ya que no existe balotaje. Andrés Manuel López Obrador (AMLO), líder de Morena, encabeza la coalición anti priista y anti clase política tradicional, y lidera por el momento las encuestas.
En la lucha por canalizar el voto anti-priista AMLO pugna con la coalición (Por México al Frente) formada por el PRD –centroizquierda– y el PAN –centroderecha– con Ricardo Anaya (panismo) como candidato presidencial.El PRI busca seguir en Los Pinos con José Antonio Meade (sin afiliación al priismo, tecnócrata). Su apuesta es captar el voto de centroderecha y de las clases medias que temen un salto al vacío y el peligro de una “venezolización” (en caso de producirse el triunfo de AMLO) o un gobierno muy heterogéneo –y teóricamente poco estable– como el que encarnaría la coalición PAN-PRD-MC.El 7 de octubre es el turno de Brasil, donde también existe la posibilidad de que la presidencia se defina en un balotaje previsto para el 28 de octubre. El desarrollo y los resultados de estas elecciones dependen, en buena medida, del futuro judicial del expresidente Lula da Silva, quien si bien lidera todas las encuestas, de resultar condenado en segunda instancia (la sentencia será dictada el próximo 24 de enero) quedaría inhabilitado para aspirar a cargos electivos. Sin Lula como candidato, la competencia electoral será completamente diferente, mucho más abierta e incierta.
Los otros candidatos son el populista de extrema derecha Jair Bolsonaro –segundo en las encuestas-, la candidata ecologista y de izquierda Marina Silva, el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin (PSDB), y el actual ministro de Hacienda, Henrique Meirelles (PMDB).
Sobre la elección presidencial venezolana todo es una incógnita, por ahora, incluso su fecha de realización. Tampoco está definido si Nicolás Maduro concurrirá a la reelección, y si la oposición –actualmente debilitada y dividida- preferirá –en caso de que no estén dadas las garantías mínimas– abstenerse para no legitimar al régimen.
Un comentario final. Los resultados de este maratón electoral serán clave para definir las tendencias, dirección e intensidad del cambio político que vivirá América Latina en los próximos años. Sufrirá la región una recaída populista, ganará la izquierda moderada las estratégicas elecciones en Colombia, México y Brasil, o las clases medias (más pragmáticas que ideologizadas y ubicadas mayoritariamente en el centro político) decidirán apostar por candidatos moderados de centro derecha, consolidando de esta manera el giro ideológico que la región inició con la elección de Mauricio Macri y Pedro Pablo Kuczynski, y que recientemente afianzó con la elección de Sebastián Piñera en Chile.

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