Déficit fiscal

Editorial 25/01/2018 Por
En 2016 fue de 5,9% y en 2017 de 6,1%. Crece por el pago de intereses.

El gradualismo que viene llevando adelante el gobierno nacional no parece ser suficiente para alcanzar las soluciones más rápidas que necesita el país, al menos de algunas de sus situaciones esenciales, pues de esa manera se trasluce a través de las cuentas públicas que se difundieron sobre los resultados finales de 2017. Veamos, al hacerse el anuncio el gobierno destacó muy especialmente el hecho de haber reducido el déficit primario respecto a 2016, aún en mayor medida de lo que se había previsto: 3,9% del PBI cuando la estimación era de 4,2%. Fue así que se logró sobrecumplir la meta del déficit primario, siendo remarcado como un gran avance en cuanto al ordenamiento de las cuentas.
Si bien se trata de un aspecto destacable y de sensible importancia, de acuerdo lo marcan algunos especialistas en temas presupuestarios, que aún admitiendo la valoración del logro, el déficit primario es solamente un indicador parcial de la situación fiscal, ya que mide la diferencia entre ingresos y egresos, pero sin considerar los pagos de intereses de la deuda, cuando lo lógico sería tenerlo en cuenta al momento de un análisis real, pues el endeudamiento constante que se ha venido teniendo en estos dos últimos años, fue para sostener el funcionamiento del sector público. Lo cual, también debe decirse, es lo que en el anterior gobierno se hacía con emisión de dinero y toma de recursos de organismos públicos como Banco Nación, ANSeS, PAMI e incluso el Banco Central -al que se le modificó su carta orgánica para eso-, lo que tampoco era sostenible en el tiempo.
Por lo tanto, para una evaluación integral de las cuentas públicas es indispensable agregar al déficit primario el pago de intereses por la deuda externa para llegar de tal modo a un déficit fiscal total, por lo cual tomando informes publicados por el Ministerio de Hacienda, tenemos que el déficit fiscal completo o financiero de 2016 fue de 5,9% del PBI, integrado por un resultado primario de 4,3% y el pago de intereses por 1,6% del PBI. Mientras que en 2017 el déficit fue de 6,1%, explicado por el resultado primario que bajó a 3,9% pero con un pago de intereses que significó 2,2% del PBI.
Queda bastante claro entonces, que si bien el gobierno exalta el haber reducido el déficit primario, en cambio no habla de la suba que hubo en el pago de intereses por la deuda, que fue cada vez más voluminosa. Justamente, es aquí donde se reclama que de continuar con el gradualismo se debe ir más a fondo, ya que de lo contrario el crecimiento de la economía, incluso la mayor productividad, irán siendo absorbidos por el pago de intereses, cayéndose en un círculo vicioso donde la salida de los problemas siempre estará igual de lejos.
Volviendo a los números, tenemos entonces que el déficit fiscal subió 0,2% del PBI debido a que la baja del déficit primario se redujo -0,4% pero la suba del pago de intereses creció 0,6%. Estas deben ser en definitiva las cuentas, para que sean lo suficientemente claras y entendibles, destacando si la disminución del déficit primario, pero sin dejar de lado que el resultado integral fue que el rojo subió 0,2% con relación a 2016.
Hubo esfuerzos por bajar el déficit primario, que es donde entra el funcionamiento del Estado, observándose bajas importantes, pero que se opacan frente al mayor pago de intereses, representando este en la actualidad un tercio de todo el déficit fiscal, que obliga además a seguir contrayendo nuevas deudas para financiarse.
Cabe también destacar que los intereses de deuda deben pagarse puntualmente, salvo algunas excepciones de refinanciación, estando el rubro considerado de igual importancia que el pago de salarios, jubilaciones , transferencias sociales o las obras públicas, ya que el incumplimiento lleva al default, y ya sabemos muy bien lo que eso significa. Adolfo Rodríguez Sáa en su fugaz paso por la presidencia declaró no pagar más la deuda ni los intereses, ante el aplaudo y proclamación de todo el Congreso, siendo conocido todo lo que sucedió después, quedando la Argentina al margen del resto del mundo.  
Estas son entonces las cuentas públicas, que deben encontrar pronta solución al endeudamiento, pues con el tiempo se hará insostenible afrontar los pagos.
 

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