Déficit récord

Editorial 20/01/2018 Por
El déficit externo de cuenta corriente del año pasado fue de 29.000 millones de dólares.

El déficit externo de 2017 fue algo realmente grave, pues llegó a casi 29.000 millones de dólares, equivalentes al 4,6% del PBI, y tal como se presentan las cosas para el presente año, sin modificaciones casi, es muy factible que en el presente 2018 sea todavía más abultado. Así lo anticipa la consultora Econviews del economista Miguel Kiguel.
Se destaca que entre 2011 y 2017 el rojo externo de cuenta corriente aumentó 23.000 millones de dólares, pasando del 1% al 4,6 del PBI, un deterioro que coincide con la caída de 24.000 millones en las exportaciones de bienes. Caída que puede descomponerse en una merma de 8.000 millones de las exportaciones a Brasil y por una baja de 16.000 millones por el retroceso del 20% de los precios de las exportaciones, añadiéndose que "si bien el tipo de cambio real multilateral en 21017 estuvo el 30% más apreciado que en 2011, la cantidad de argentinos viajando al exterior se duplicó de 2,2 millones a 4,5 millones en 2017".La consultora referida confía en que la recuperación de Brasil y la disminución del déficit fiscal ayudarán a ir reduciendo el déficit externo en los años venideros. Mientras que el tipo de cambio, según estas estimaciones, se mantendrá en torno a los niveles de este momento, siempre y cuando las condiciones financieras internacionales y los precios de las exportaciones no experimenten cambios importantes. El déficit, hasta ahora, fue cubierto con endeudamiento y una importante entrada de fondos financieros, lo cual de todas maneras no evitó que se produzca una fuerte salida de capitales.
Sin dudas, uno de los factores de más peso en el déficit externo fue el intercambio con Brasil, sobre el cual la consultora Ecolatina informa que el rojo fue de 8.187 millones, subiendo 89% más que el déficit de 2016 cuando había sido de 4.333 millones. De tal manera el rojo del año pasado en términos nominales fue de 5.803 millones, es decir, un 41% por encima del registrado en 2011. Se agrega además que "el deterioro del déficit bilateral se explica por el fenomenal dinamismo de las importaciones que provienen de Brasil, las que treparon 31% durante el año, muy por sobre del ritmo de expansión de las importaciones totales de Argentina, que estaban en el acumulado a noviembre en 19,9%. La suba se explica por el aumento que tuvieron las importaciones de todos los usos económicos, siendo el más dinámico el de los combustibles y lubricantes con 59,3%, seguido por los automóviles con 48,2% y bienes de capital con 42,8%, mientras que los bienes de consumo se incrementaron 26,2% y los intermedios 25,4%.
Reconoce además Ecolatina que el sector externo es el principal punto débil que presenta el modelo económico, aún cuando el financiamiento externo permite posponer los problemas que pudieran presentarse, sigue siendo preocupante la situación en el mediano plazo, ya que la dependencia del financiamiento externo vuelve vulnerable al sistema en todo su conjunto. Se añade que si bien el gobierno nacional viene con viento de cola luego de haber ganado las elecciones de octubre y de haber logrado pasar las reformas previsional y tributaria, lo cual le augura buenas perspectivas para las elecciones de 2019, le será necesario revertir esta situación y generar dólares genuinos, pues de lo contrario tropezaría nuevamente con la restricción externa.
La Argentina es uno de los pocos países que financia la mayor parte de su déficit con deuda en dólares y bajo una ley extranjera, por lo cual para pagar esta deuda, en un futuro deberíamos tener una posición de superávit en la cuenta corriente. Es decir, que se produzca algo así como una explosión de las exportaciones, como había ocurrido algo más de una década atrás con la soja. O bien, de no existir esa posibilidad, entonces de una drástica reducción de las importaciones,que han venido subiendo casi sin control en los dos últimos años, variables difíciles de controlar para un país pequeño como el nuestro.
Esto es lo que deja expuesta a la Argentina a los shocks financieros internacionales, por lo cual de no darse algo de lo dicho habrá que continuar dependiendo del financiamiento externo que hoy es posible gracias a haber recuperado las instituciones, pero que no se sabe hasta cuándo.

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