Brasil: interrogantes

Notas de Opinión 08/01/2018 Por
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Por Fabián Echegaray (*)

Que el cambio de gobierno surgido de las elecciones de 2015 y refrendado en octubre último señala un nuevo rumbo político para los argentinos es algo que generó inicialmente pocas dudas. De forma parecida, aumentó el consenso sobre la estatura internacional del presidente Macri, a partir de logros relativamente rápidos y concretos en el campo de la diplomacia y del comercio exterior. Pero ¿hasta qué punto ese cambio es también percibido por nuestros vecinos?
Investigar la imagen del país y sus líderes más visibles en otras sociedades y particularmente entre los vecinos hace rato dejó de ser un pasatiempo terapéutico que aumentaba (o deprimía) la auto-estima presidencial o nacional. Hoy, semejante tarea se convierte en insumo central para entender el contexto de actuación de cualquier gobierno, un punto de partida desde donde pensar e implementar una estrategia de marca-país y una herramienta adicional para potencializar el turismo, las exportaciones, los intercambios humanos y comerciales y hasta las tan mentadas inversiones.
Siendo Brasil el principal emisor de turistas hacia nuestro país, el segundo mayor emisor de estudiantes en nuestras universidades, el principal importador de manufacturas nacionales y el cuarto mayor inversor en la Argentina, es indiscutible la relevancia de entender el impacto que entre su población ha generado el giro político doméstico. Una encuesta realizada entre la población brasileña adulta por la consultora Market Analysis revela que la Argentina es percibida de manera distante y poco relevante del otro lado de Paso de los Libres y que la proyección política del presidente –a pesar de minoritaria- es hoy una de las principales plataformas desde la cual revertir esa imagen.
Los 1026 brasileños adultos consultados representan una muestra fiel de la población residente en los grandes centros urbanos por donde pasa el grueso del PBI, el consumo y del flujo de personas. Preguntados sobre el grado de influencia que la Argentina podría tener en 2018, un 11,3% afirmó que aumentaría, un 14,4% que disminuiría y un 50,8% que permanecería igual. Casi uno en cada cuatro (23,4%) no supo expresar opinión. Entre los segmentos sociales más altos y educados donde se concentra el mercado potencial de turistas, estudiantes, compradores e inversores los resultados fueron casi idénticos. Al sondar sobre la percepción de influencia de una nación lo que la encuesta permite es capturar la imagen de empoderamiento y de dirección correcta que el país consigue transmitir fuera de sus fronteras y con ello la capacidad de protagonizar imaginariamente un rol activo en la atracción de expectativas, capitales y preferencias como destino. Los datos nos indican que el momento carismático que vive nuestro país en el plano internacional resuena muy poco entre nuestros vecinos, y así y todo los flujos de visitantes vuelven a recuperarse mientras que las inversiones de empresas brasileñas alcanzan su mayor nivel en cuatro años. ¿Cuánto más el país podría caer en el radar de los brasileños sean turistas ó inversores si un esfuerzo de diplomacia pública y una estrategia de marca-país fueran efectivamente ejecutados y monitoreados?
Comparado con el papel que la percepción que nuestros vecinos tienen del mismísimo Brasil, la Argentina aún exhibe un liderazgo debilitado.Quizá una de las pocas ventajas con que corre nuestro país en este momento sea con el mejor reconocimiento público del presidente Macri comparado a su par de Brasilia. Un cuarto de las personas entrevistadas (24,8%) ven al líder de Cambiemos con buenos ojos (sentimiento que alcanza casi el 30% entre los más educados y de nivel de compra más alto), mientras más de la mitad de los entrevistados (52,4%) admite su desconocimiento. En abierto contraste con ello, sólo 8% ven favorablemente al propio presidente de Brasil, Michel Temer. A pesar de su bajo conocimiento, la popularidad de Macri consigue generar un efecto de arrastre positivo sobre la percepción del país. Quienes reconocen su liderazgo tienden a percibir a la Argentina de modo mucho más favorable, otorgándole más del doble de influencia global comparado con la población en general (28,6%). Ello convierte al presidente argentino, tan afecto a distribuir roles y a la gestión colectiva, en un involuntario protagonista excluyente de una política de diplomacia pública capaz de generar buenos dividendos para la nación.
Atribución de influencia global y liderazgo presidencial reconocido componen un combo importantísimo para construir y proyectar un prestigio institucional de largo plazo capaz de movilizar recursos y promover oportunidades. Ese combo puede generar un ciclo virtuoso de más inversiones, turistas y exportaciones. Desarrollar ese trabajo empezando por despejar los signos de interrogación y revertir las inercias valorativas de nuestros vecinos respecto de la Argentina se presenta como un buen punto de partida.
(*) Director de Market Analysis, consultora de opinión pública.

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