Año de botones rojos

Notas de Opinión 07 de enero de 2018 Por
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MANEJAN BOTONES. El estadounidense Trump y el norcoreano Kim Jong-un. FOTOS ARCHIVO
MANEJAN BOTONES. El estadounidense Trump y el norcoreano Kim Jong-un. FOTOS ARCHIVO
¿Son o se hacen? Es lo menos que hoy se pregunta el mundo entero sobre el presidente estadounidense Donald Trump y el dictador norcoreano Kim Jong-un, luego de los desatinados desafíos de quien tiene el botón rojo más grande y poderoso, con el cual con sólo apretarlo pueden llegar a hacer estallar el planeta en pedazos, o muy cerca de eso. Sobre ese interrogante del comienzo, cualquiera sea la respuesta a las dos posibilidades, estamos realmente al borde del abismo, cerca del horno. Es que si realmente estos dos espeluznantes personajes si son así como se muestran, con este volumen de excentricidades y disparates, jugando con arsenales nucleares en vez de la play, estamos realmente en peligro. Y si por el contrario se hacen, simulando personalidades desequilibradas, es la prueba más evidente del decadente nivel en el que ha caído el mundo, donde el poder, el bienestar y nada menos que el futuro de la especie humana, se encuentra en la decisión de estos siniestros y desvariados energúmenos.
Como para que nadie tenga su sueño alterado esta noche, al menos en el caso de Trump, podemos decir que si bien lo del botón rojo es una figura con la que se identifica el comienzo de un ataque nuclear, no todo es sencillo como parece sino bastante más complejo, pues existen códigos y filtros que deben pasar antes por el Pentágono y el Comando Estratégico. De todos modos, la orden debe partir siempre del presidente, pero no es su exclusiva voluntad y decisión. Algo de alivio, pero no demasiado, porque nada se sabe de cómo funciona este mismo asunto en Corea del Norte, siendo probable que con el nivel de locura del joven dictador asiático -que mandó asesinar a casi toda su familia tras la muerte de su dictador padre para que nadie pueda interponerse con su herencia- inicie una contienda nuclear con el botón rojo que dice tener en su escritorio. Ya hubieron antes algunos casos en que estuvimos a un tris de esta clase de episodios, cuando los contendientes eran Estados Unidos y la Unión Soviética en época de la guerra fría. Extrañamente llamada así, pero que estaba siempre con altísima temperatura.
Trump tiene 71 años y Jong-un 33, aunque esto no sea una cuestión etaria, si bien parecen dos adolescentes. En otras circunstancias no llamarían demasiado la atención, simplemente serían observados como dos tipos extraños. Pero la cuestión es que poseen la decisión de apretar el botón rojo, aunque haya algunas limitaciones. La preocupación tiene justificativos, volviendo obvia la pregunta ¿cómo esta clase de tipos pudieron llegar a tanto? El dictador por herencia de su familia, a la que literalmente liquidó de un plumazo sangriento; el estadounidense en cambio, aunque con barniz democrático, sostenido por su enorme fortuna personal y por la consigna nacionalista que tan buen resultado le dio ante los decepcionados, además de ciertas maniobras electorales sucias que salieron a la luz cuando ya estaba instalado en la Casa Blanca. Así llegó a conducir la mayor potencia del mundo y tener el botón rojo, aun cuando más apropiado sería decir el maletín nuclear.
La decadencia es enorme, el futuro más que oscuro. No sólo por esta clase de sujetos, que si bien tiene en ellos a los más peligrosos, no son únicos, están diseminados por el mundo causando estragos, verdaderos azotes que provocan violencia, destrucción y muerte. Echemos un vistazo sobre Africa, Oriente Medio o algunas partes de Asia. Y además faltan las organizaciones terroristas, que pegan donde uno menos lo espera, con una cronología tan espantosa que es mejor no recordarla. Gente que muere de hambre y hasta de sed, junto al paulatino y sostenido deterioro que viene teniendo el planeta con casquetes polares en extinción, inundaciones, terremotos y catástrofes diversas, dentro de un medio ambiente dañado a tal punto que se dice ya no podría recuperarse. Y por si faltaba algo, ahora con Trump y Kim Jong-un con sus botones rojos amenazando con apretarlos. En fin, una perspectiva que hace rato excedió el rango de preocupante.








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