Venezuela profunda

Editorial 04/01/2018 Por
Entre el viejo y nuevo año la crisis venezolana se acercó un poco más al fondo.

Venezuela comenzó 2018 igual que como concluyó el año anterior, siendo probable que todavía un poco peor a pesar del escaso lapso transcurrido entre uno y otro, ya que la situación social sigue de mal en peor, sin que el gobierno de Nicolás Maduro -el presidente del pajarito, no hay forma más precisa y elocuente para recordarlo- encuentre una salida. Es que la bienvenida del nuevo año fue recibida en gran parte del país caribeño con una "caceroleada" contra el gobierno y sus medidas, incluso esta reciente ni bien iniciado el año de aumentar el salario mínimo un 40 por ciento.
Es que ahora, con esta suba general, el ingreso mínimo de los venezolanos se elevó a 7 dólares con 90 centavos, recibiendo parte en dinero y parte en bonos, lo que en lugar de llevar algo de alivio se constituyó en un disparador para irritar aún más a lo trabajadores y sus familias, que con tales ingresos no les alcanza para lo mínimo del sostén de un hogar. Para tener una idea aún más precisa, el ingreso mínimo consiste en 248 mil bolívares -unos 2 dólares con 40 centavos-, más 549 mil bolívares en bonos, que significan otros 5,50 dólares. Por su parte los pensionados recibirán un pago total de 347.914 bolívares, unos 3,40 dólares.
Justamente este último haber para los pasivos, pone negro sobre blanco las fortísimas críticas a Macri formuladas por Maduro, de quien dijo "los está matando de hambre a los abuelos en la Argentina". Es cierto que la medida de ajustar haberes de los pasivos recibió aquí muy duras y generalizadas críticas, y con razón, pero que las haga propias el presidente venezolano viendo la situación que existe en su propio país, resulta toda una contradicción.
La despedida del año viejo y el recibimiento del nuevo, en medio de un cacelorazo, alteró una tradición como la de comerse las 12 uvas, que esta vez estuvieron ausentes de la mesa, de lo cual dan cuenta las crónicas sobre este presente venezolano, siendo activado este sonoro reclamo de manera espontánea, sin ninguna organización promoviendo la salida de la gente a la calle, que lo hizo en gran parte del país, haciéndose mucho más potente ni bien Maduro anunció el aumento (?) del salario mínimo, que no hizo otra cosa que enardecer los ánimos y consolidar la protesta en la calle.
Lo más llamativo de esta movilización con mucho ruido y cánticos contra el gobierno es que contó con la adhesión de muchos sectores populares del chavismo, que ya no pueden continuar soportando una crisis tan profunda que lleva mucho tiempo y no tiene siquiera miras de irse solucionando. El gobierno de Maduro sólo apela a las viejas cantinelas de los populismos como la injerencia del imperialismo, de algunas de las grandes potencias, siempre responsabilizando a sectores incomprobables y nunca admitiendo errores propios.
Cómo será el desvarío de Maduro, que durante su mensaje de fin de año en que anunció el aumento del salario mínimo, también dijo sin sonrojarse que "la paz social fue uno de los principales logros de 2017", quedando de tal manera expuesto no sólo frente a sus propio pueblo sino ante el mundo. Es que en realidad fue uno de los años más convulsionados por las protestas sociales, las que fueron sofocadas con la represión de las bandas parapoliciales del régimen, dejando 150 jóvenes asesinados a mansalva.
Incluso ese mismo fin de año en que Maduro formulaba esos anuncios sobre la paz lograda, la Guardia Nacional Bolivariana disolvía a puro balazo algunas manifestaciones en Caracas, no haciendo otra cosa que echar más leña al fuego. Es que casi todos los trabajadores, de ambos bandos, consideraron que esta suba del salario mínimo por decreto no hace otra cosa que alimentar más todavía una inflación que es incontenible. Cada vez más gente reclama la recomposición de la Constitución como forma de conducirse, ya que fue constantemente vulnerada, apareciendo como única salida para un país que cada vez se entierra más en un hoyo de tremendas dimensiones. Resumiendo el sentir de la mayoría, un economista sostuvo "Maduro trata de sofocar el incendio de la hiper inflación volcando un barril de gasolina".
Una encrucijada de la que Venezuela no puede salir.

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