Creen que a Maxi Sosa lo vendieron

Policiales 24/12/2017 Por
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Maxi Sosa, de tres años, desapareció el 21 de diciembre de 2015 de la casa de su abuela en el barrio Juan Pablo II de la ciudad de Ceres, departamento San Cristóbal y tras dos años no hay indicios claros de su paradero.
No obstante, Rolando Galfrascoli, subsecretario de Investigación Criminal y Policías Especiales contó cuál es la hipótesis con la que trabajan. "La construcción final de la hipótesis es que lo comercializaron", manifestó.
En ese sentido, explicó que "creemos que lo han entregado de manera voluntaria por gente de su entorno", por lo tanto, "eso lo ha alejado del lugar donde vivía".
"Nunca dejamos de investigar pero nos hemos encontrado con una dificultad judicial", relató Galfrascoli. Todavía no definieron si va a actuar la justicia federal o la provincial.  "Hasta que eso no se resuelva no hay nadie que ordene la investigación", denunció el funcionario en la radio santafesina LT10.  
Por otra parte, se refirió a la abuela de Maxi, quien quedó involucrada en la desaparición del pequeño a partir de escuchas telefónicas. La mujer permanece en prisión y Galfrascoli definió su actitud con una palabra: "impertérrita".
Hay una recompensa de $ 1 millón a quien aporte datos. La trata de personas detrás del hecho y el supuesto pacto de silencio.

LA DESAPARICION
Maxi Sosa estaba en la casa de su abuela en el barrio Juan Pablo II de la ciudad de Ceres, departamento San Cristóbal.
Su foto recorrió la provincia y el país días más tarde, transformándose en uno de los hechos que más conmoción provocó en territorio santafesino. La policía provincial realizó numerosos e intensos rastrillajes, sumados a los operativos coordinados con otras provincias, como Santiago del Estero. Sin embargo, todos ellos resultaron infructuosos para dar con el paradero del nene.
En julio de 2016, fueron detenidos la abuela de Maxi, Patricia S., de 40 años; y su pareja, Ariel M. de 35. Ambos quedaron involucrados en la desaparición del pequeño a partir de escuchas telefónicas, pero dichas capturas tampoco arrojaron luz sobre el destino de la víctima. Las sospechas sobre un pacto de silencio estuvieron latentes, al igual que la hipótesis de que el niño fuese ingresado a una red de trata de personas.
En octubre de este año, el Ministerio de Seguridad de la Nación ofreció una recompensa de $ 1 millón a quienes aporten datos sobre el paradero de Maxi. Su nombre se sumó a la de otros casos emblemáticos de desapariciones como los de María Cash y Sofía Herrera por los cuales también rige la misma recompensa.
Maxi Sosa tendría hoy cinco años y continúa desaparecido en Santa Fe.

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