El Club Ciclista

Editorial 21 de diciembre de 2017 Por
El Club Ciclista Rafaela recibió la cesión definitiva del terreno que ocupan sus instalaciones.

El Club Ciclista Rafaela tuvo recientemente un reconocimiento a su excelente trayectoria, tanto institucional como deportiva o bien en beneficio de la comunidad, al serle cedido en forma definitiva el predio en el cual se encuentran sus instalaciones -con el estandarte del velódromo "Héctor Alcides Cassina", destacando a uno de los grandes ciclistas que tuvo la ciudad-, durante el desarrollo de una sesión reciente del Concejo Municipal. Es que ese terreno, sobre el cual hubo la inversión de muchísimo esfuerzo y trabajo de todos los directivos que tuvieron a su cargo la conducción de la entidad forjadora de ciclistas y numerosas actividades allí promocionadas, como así también de sus colaboradores, estaba en poder de la institución en comodato, pasando ahora a su definitiva patrimonio.
Este presente tan importante del Club Ciclista Rafaela, donde se forman y desarrollan alrededor de un centenar de pedalistas de todas las categorías, cumpliendo además un rol destacado en el alojamiento de delegaciones deportivas de todas las disciplinas cuando compiten en nuestra ciudad, es propicio para revisar su historia, como forma de extender el reconocimiento a quienes dejaron su trabajo y su pasión, volcada en uno de los deportes de mayor esfuerzo personal, símbolo mismo de pujanza, voluntad y sacrificio. 
En tal sentido debemos recordar que la entidad fue creada el 11 de enero de 1962, según consta en la primer acta, surgiendo tras un encuentro en la casa de Esteban Fissore -un apasionado de este deporte que poseyó una bicicletería en calle Lavalle, frente a este Diario-, participando entre otros Nilo Besaccia, Elidio Elía, Carlos Paulino, Luis Agazzoni, Alcides Osella, Nelson Galaverna, Eduardo Ceragioli, Rogelio Gonella, Edilberto Galli, Idelio Zurbriggen y el citado Fissore, entre otros. El desafío quedó planteado y de allí al presente se sucedieron tiempos de muchísimo trabajo y no pocas dificultades, parea llegar a este presente, el cual alcanzó ahora el disponer en su patrimonio del predio en el cual se encuentran sus instalaciones, en el sector sur de la zona urbana.
El velódromo fue inaugurado el 21 de septiembre de 1991 con la disputa de la competencia "Llano, mar y sierras", luego de mucho trabajo y horas puestas a disposición de esa obra. Eran tiempos de la intendencia de Rodolfo Muriel, quien desde el municipio prestó su respaldo -como ahora con la cesión del terreno-, aunque todo fue posible con el resultado exitoso de una campaña de donación de una bolsa de cemento, que permitió llegar a cubrir el 75% de lo requerido, siendo completado el resto por el industrial Edison Valsagna.
El presidente de ese entonces, durante la concreción del velódromo y con posterioridad al mismo durante mucho tiempo, la presidencia era ejercida por Nerio Della Torre -un deportista cabal, que fue además basquetbolista del club Ben Hur-, padre del actual titular Adrián Della Torre, un apellido que quedo indeleblemente ligado a la historia grande del club, uno realizando el velódromo, el otro asegurando el terreno. Pero además del presidente de esos años, otros nombres que lo acompañaron en la gestión fueron Norberto Capella -otro de los históricos dirigentes y además destacado ciclista-, Jorge Marcón, Bruno Filipz, Aníbal Gieco, Héctor Zimmermann, Américo Bollatti, Diego Bollatti, Nemesio Lemos, Daniel Bisang, como algunos de una lista mucho más extensa.
La escuela de ciclismo funciona en la entidad desde 1995, habiendo surgido de allí deportistas cabales y en especial con un importante trabajo entre los infantiles y juveniles, recordándose también que en ese velódromo se disputaron eventos provinciales y nacionales, además de internacionales, lo cual deja clara constancia de valor y consideración que tienen esas instalaciones, que además sirvieron de refugio y alojamiento de vecinos afectados por las inundaciones de 2007.
Historia y presente se entremezclan en esta sintética reseña, con la referencia de nombres que volcaron en el ciclismo todo su entusiasmo, pero aún más que eso, en el trabajo en favor de la comunidad, ya que de eso se trata. El Club Ciclista Rafaela tiene casa propia desde ahora, pero un prestigio que viene de hace muchos años, bien conseguido y afianzado en las cosas más preciadas de Rafaela.

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