El boom en China

Editorial 19 de diciembre de 2017 Por
El consumo de agroalimentos de los chinos, sostiene gran parte del comercio mundial.
Dentro de diez años China dejará de ser el país más poblado del mundo, ya que la India que no tiene restricciones sobre el crecimiento demográfico la superará con 1.500 millones de habitantes. Un dato curioso, pero que hace a la cuestión de la demanda de alimentos por parte de los chinos, donde la explosiva situación del consumo por parte de una clase media que se ha duplicado en los últimos veinte años y sigue creciendo, con gustos que tienden a estar muy cercanos a los de occidente, especialmente en materia de alimentación. La carne por ejemplo, tanto porcina -la principal- como vacuna o aviar, no para de crecer en la demanda por parte de los habitantes del gigante asiático, que como decimos, por ahora sigue siendo el más poblado.
Es que mientras la población mundial crece a razón de 1% anual, en China debido a los férreos controles que se vienen realizando desde hace tiempo, la expansión es de 0,3% anual, incluso también por debajo del 0,7% que ocurre en los Estados Unidos. 
El contraste está dado en que se redujo notablemente el crecimiento de la población, pero por el contrario sube, y de manera muy importante, el ingreso per cápita a razón de 8,1% del producto, lo cual significa que los ingresos disponibles de la población aumentan ocho veces por sobre el alza demográfica. En otras palabras, hay mayor cantidad de dinero para gastar, el cual es volcado en alimentos, confort, turismo, en definitiva un mayor nivel de vida, tal como se viene promoviendo en China. Tanto es de esa manera que este país tiene un boom de consumo por encima de los momentos de mayor apogeo de la economía estadounidense en la década del '50 y también de la etapa previa a la crisis que comenzó a desarrollarse desde 2008 en adelante.
Un dato interesante de lo que sucede en China es que esta notable expansión del consumo tiene sus registros más altos en las ciudades medianas, mucho más que las grandes y también las zonas rurales, que siguen siendo las más postergadas. Es que los ingresos de la clase media china están en el orden de los 35.000/45.000 dólares anuales comparable a los Estados Unidos, sosteniendo las estadísticas que en 2030 estará conformada por 1.000 millones de personas, pues se trata de una experiencia que ya no tiene retroceso. El escenario generado, en el aún país más poblado del mundo, transformó sensiblemente la naturaleza de la demanda mundial de agroalimentos, lo cual en alguna medida tiene la participación de la Argentina, ya que hacia allí está orientada gran parte de las ventas de productos primarios, si bien la balanza bilateral sigue siendo desfavorable para nosotros, pues contra la tecnología y las manufacturas chinas es imposible confrontar debido a sus bajos costos. Aquí, hemos perdido competitividad desde hace tiempo, y por ahora la reforma laboral que se plantea encuentra fuertes rechazos.
Una de las mayores pretensiones de la clase media china es el consumo de proteínas cárnicas, habiendo pasado de una dieta histórica sostenida en legumbres hacia las carnes, incluso con criterios cada vez más selectivos en cuanto a calidad, que no pudo siquiera frenar una iniciativa que establece que en la medida que los ingresos aumentan debe declinar la proporción del gasto en alimentos. 
La situación que vive en China es ampliatoria a otros países asiáticos que también han venido experimentando este cambio de gustos y preferencias de parte de un buen número de sus habitantes, sostenidos en economías en plena expansión. Es por esa razón que los entendidos estiman que dentro de una década el 92% de la demanda mundial de proteínas cárnicas provendrá de países asiáticos, con China a la cabeza. Esta es la tendencia de fondo para la década que viene, de lo cual han tomado debida cuenta los productores de agroalimentos, con importantes inversiones para procesar carnes y lácteos destinados a ese mercado mundial estratégico.
Todo este escenario debe ser especialmente tenido en cuenta por Brasil y la Argentina, donde se encuentra la mayor plataforma de proteínas del mundo.

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