El agua lo echó del tambo y trabaja como repartidor

SUPLEMENTO RURAL 30/11/2017 Por
Hasta hace dos años, Oscar Maggi ordeñaba sus vacas en su campo de Colonia Malbertina. Una de las peores inundaciones, lo dejó sin nada y tuvo que trasladarse a San Francisco en busca de un nuevo trabajo para subsistir.
FOTO LAVOZDESANJUSTO MAGGI./ En su ex tambo de Colonia Malbertina.
FOTO LAVOZDESANJUSTO MAGGI./ En su ex tambo de Colonia Malbertina.
Por Vanina Panero. - Las secuelas de la inundación en la zona rural no se limitan solo al aspecto productivo y económico, sino que en muchos casos involucran un cambio rotundo de vida.
Es el caso de Oscar Maggi, pequeño productor tambero de la zona de Colonia Malbertina, que después de 60 años de residencia en ese sector debió trasladarse a San Francisco porque el agua arrasó con todo lo que tenía.
Maggi alquilaba un campo ubicado a 2 kilómetros de la ruta nacional 19 donde explotaba un tambo de unas 120 vacas junto a su esposa Ana María y sus seis hijos. Allí mismo contaban con una casa donde vivieron durante 21 años, hasta que en 2015 tomaron la decisión más difícil: dejar el campo y trasladarse a la urbanización en busca de nuevas oportunidades.
Hoy Maggi se desempeña como empleado de la empresa sanfrancisqueña La Palma, donde realiza el reparto a domicilio.
Oscar nació en la zona de Colonia Malbertina donde vivió con sus padres y hermanos hasta que se casó. Luego explotaba un campo en sociedad con uno de sus hermanos y después se independizó y decidió alquilar el campo donde residió hasta comienzos de 2015.
Se trata de un establecimiento de 100 hectáreas donde tenían un pequeño tambo que producía unos 2.200 litros diarios. "Eramos productores chicos y si bien no nos sobraba, vivíamos bien y con eso pudimos hacer estudiar a nuestros hijos. Además el campo es lo que me apasiona y lo que hice toda mi vida", comentó el ex productor tambero.
"En el campo son muchas las crisis que debimos atravesar, pero siempre con esfuerzo, sacrificio y el apoyo de la familia logramos salir adelante, hasta que el agua nos obligó a irnos a mediados de 2015", narró.
Maggi contó que no era una zona típica de inundaciones, pero con el tiempo el agua comenzó a llegar a los campos vecinos, por lo que ya estaban preparados para lo peor.
"Parece que hubiera sido el destino, ya que en los últimos cinco años tuvimos que soportar dos colas de tornados y una pedrada que nos llevó todo, habiendo sufrido anteriormente varias sequías. Pero sin dudas lo peor vino en febrero de 2015 cuando las intensas lluvias devastaron la zona y no fuimos la excepción: el agua arrasó con todo lo que teníamos", indicó Maggi.
"Si bien ya nos veníamos preparando, nunca pensamos que iba a ser tan terrible. Un mañana nos levantamos y vimos todo el campo anegado, las vacas bajo el agua, los caminos imposibles de transitar y ni siquiera salir de nuestra casa podíamos, porque el agua llegaba hasta la misma y corría como un río", relató.
Maggi señaló que "una cosa es contarlo y otra muy distinta es vivirlo, algo que no se puede explicar, el dolor, la bronca, la incertidumbre, todos sentimientos encontrados". (Fuente: La Voz de San Justo, 26/11/2017).

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