Instituto Secundario Providencia

Sociales 22/11/2017 Por
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El 29 de octubre pasado, con mi señora Edith, y mi nieta Emilia, viajamos expresamente a Providencia con motivo del festejo de los 50 años del "Instituto Secundario"; han pasado unos cuantos días, no obstante, me dura la emoción de dicha fiesta; y desde luego mantengo mi promesa que les hice de que el año próximo volveré a Providencia, si Dios me lo permite, porque quiero volver a vivir los gratos recuerdos y festejar un año más de la fecunda labor llevada a cabo. 
Me fue obsequiada una Revista del Cincuentenario que condensa la enorme labor llevada a cabo, y que estoy seguro se seguirá manteniendo porque está en muy buenas manos.
Prácticamente la inauguración fue en el año 1967, y conservo un preciado recuerdo de una poesía que escribí en fecha 10-9-1970 y que dice:
Al Instituto de Providencia
Donde hasta ayer se enseñoraba la maleza/Naciste un día como obra de un milagro,/Del saber y cultura eres fortaleza/ Fruto de tu colonia con sabor a agro/Afán quimérico de un cura visionario/Que volcó en tí su desvelo y su porfía/Que por verte crecer a la luz de un día/Convirtió incrédulos, recorrió un sudario/ Destilan tus muros un elixir maravilloso/Que modela mentes de jóvenes ansiosos/ Por beber en su fuente  pura y argentina/ La savia del maestro más noble y genuina/El pueblo todo alborozado te venera/ Lo que ayer fue un sueño, dejó de ser quimera/ Providencia veo en tí el don más preciado/Que pudo Cappelletti haber legado/ Eres muestra del temple más firme y rudo/Eres obra del tesón, voluntad y valor/Con este verso, Instituto, te saludo/Porque eres sobre todo, hijo del Amor". Humberto 1º 10-9-1970.
Recuerdo a todos los autores del hoy Instituto, que fue, para aquella época, 1967, un galardón.
Incomparable dentro de la Pampa Gringa; fue el sueño del visionario Padre Cappelletti, que movió, no sólo a los habitantes de Providencia, sino también a los de las colonias vecinas, para lograr la creación del Instituto. Vayan para todos ellos mi emocionado recuerdo y mis deseos que mantengan esa llama muy bien prendida y que sirvió para que muchos jóvenes de Providencia, Soutomayor, María Luisa, Progreso, La Pelada, Santo Domingo, etc, etc. pudieran concretar sus estudios secundarios.
Quiero con estas pocas palabras manifestar mi profundo agradecimiento para las familias de todas las localidades nombradas, quienes no descartaron esfuerzos para lograr lo que el "Instituto Secundario de Providencia" sea hoy una magnífica realidad.

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