Jubilados, ¡clink caja!

Notas de Opinión 19/11/2017 Por
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Otra vez la plata de los jubilados está en juego, o al menos una importante parte de esos recursos, que a todos los gobiernos, sin distinción de colores, orígenes o ideologías, lo atraen como el dulce de leche. Ahora se vienen las reformas, el respaldo electoral de octubre le dio aire suficiente al gobierno para buscar llevar adelante lo que quiso hacer al comienzo pero debió reemplazarlo por el gradualismo, que tal como está planteado no lleva a ninguna parte. 
Las reformas laboral, financiera, tributaria, sindical, judicial y previsional que se plantean son necesarias. Pocos dudan que no sea así, pero nadie quiere ceder nada. Difícil camino por recorrer.
El trabajo en el mundo está cambiando a una velocidad extrema, y nadie sabe bien cuántos quedarán en la calle por la robotización, la informática y toda esta tecnología de avanzada que hasta incluye la inteligencia artificial. En materia impositiva también el cambio es indispensable, no puede ser que con el IVA paguen igual los ricos que los pobres, que siga el impuesto al cheque que fue puesto por 6 meses y lleva 17 años, que se pague gravamen por el trabajo, que haya dobles y triples imposiciones, o que las empresas sean asfixiadas por la AFIP para sostener un Estado elefante. La financiera tampoco, que pagaba poco y nada por las rentas, aunque no sea del todo así pues en este caso la otra campana tañe diciendo que el dinero que llega a esas inversiones viene de pagar ganancias y otras imposiciones. De todos modos es ridículo que se llame a ahorrar y después se aplique 5% a los plazos fijo, justo donde los más pequeños ahorristas tratan de defenderse de la inflación al no tener posibilidades de títulos, bonos o letras. El sindicalismo lo tenemos a la vista, al menos en las centrales nacionales, con dirigentes eternizados que amasaron enormes fortunas, negociando por los que mucho menos reciben y que tantas veces parecen quedar en segundo plano, pero muy rezagados, algo así como últimos orejones del tarro. Los judiciales pusieron el grito en el cielo, por el avance de un poder sobre el otro, aunque sea bueno que ahora se acuerden y lo olviden al momento de resolver sus fallos. De todos modos, rápido le saltaron al presidente Macri poco menos que a la yugular, aunque sea cierto que si remitimos el problema de la justicia a las vacaciones largas y trabajos cortos, vamos por mal camino. El problema es mucho más profundo que esa superficialidad.
Y nos quedan los jubilados. Un sistema previsional que tanto con la ANSeS como con el PAMI también debe ser reformado. De no hacerlo su vida puede ser más corta de lo que se supone, requiere de un reordenamiento total. Pero al parecer, entre mucha hojarasca sobre topes, privilegiados y supuestos saneamientos, el verdadero objetivo era recortarle a los jubilados unos 120.000 millones anuales que saldrían del cambio de fórmula de aumento de haberes. Es que aplicando el índice inflacionario mensual, los pasivos pierden plata pues como máxima quedan igualados, mientras que con la fórmula aún vigente de aumentos en marzo y septiembre con esa fórmula donde incide la recaudación, se recuperan puntos perdidos años anteriores. veamos este año: con el sistema vigente 28% de aumento, con el que propone el gobierno 22%. Palabras sobran.
Al menos, en las negociaciones previas a la firma del Pacto Fiscal hubo marcha atrás a medidas por parte del Gobierno, que salió a explicar públicamente que permitirá aumentar las jubilaciones por encima de la inflación, aunque no se especificó cómo se hará el cálculo.
En nota de dos domingos atrás titulamos "¿Esta vez va en serio?" por las reformas propuestas. Ni bien conocidas, comenzaron las presiones y ya se puso marcha atrás con el impuesto al vino, cerveza y champán, también a los celulares y televisores que se arman en Tierra del Fuego, pues la gobernadora Bertone puso el grito en el cielo. Y se vienen otros renunciamientos por el estilo, pues cada gobernador está poco dispuesto que le resten recursos para dárselos a Buenos Aires, aunque le correspondan. 
Ni hablar de los gremios, especialmente los grandes, que cuando ven retaceados sus recursos y privilegios paran el país, o amenazan con hacerlo, ya que la verdad, cada vez tienen menos consenso en la población, habiendo perdido ascendencia los paros generales, que a veces benefician a unos pocos.
La plata de más fácil acceso es entonces la del jubilados. Ahí no hay paros, protestas, ni nada que se le parezca. Solamente hay que hacer ¡clink caja!
Todas estas reformas, o intentos de llevarlas adelante, en realidad tienen que ver con todo. Nada está aislado del resto. Es que un punto de partida para las reformas es que "todos cedan algo", tal lo pidió el presidente Macri. Y ahí entre el rol del gobierno y del Estado, ya que es indispensable bajar el gasto público y controlar el déficit de las cuentas, que hoy es aún más alto que durante el kirchnerismo. Y así, pidiendo esfuerzo para seguir sosteniendo sobre el lomo a privilegiados y subsidiados, es difícil conseguir adhesiones.

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