Dos caras y algo de incertidumbre

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FOTO NA EMPEZO BIEN PERO TERMINO MAL. Dybala, de flojo partido, observa un festejo de Nigeria. Argentina cerró el año con derrota.
FOTO NA EMPEZO BIEN PERO TERMINO MAL. Dybala, de flojo partido, observa un festejo de Nigeria. Argentina cerró el año con derrota.

El partido jugado ayer en Krasnodar, en un estadio más cercano a lo virtual que a lo real, en el cual la organización del mundial, derrocha tecnología y confort como parte de las nuevas tendencias, fue de una medida relativa. El fútbol nigeriano, a pesar de sus frecuentes presencias en los principales torneo internacionales, ha perdido ese poderío que se expresaba en el rendimiento físico con algunos valores de talento que lo distinguieron las últimas décadas; este panorama se marcó claramente en el primer tiempo aunque después, mutó a otro casi demoledor, como para que las contradicciones fluyeran sin solución de continuidad, sí, dos partidos dentro de uno mismo y dos caras opuestas del más poderoso.
Sampaoli al margen de las facilidades del rival de turno en esa primera mitad, aprovecho para hacer un punteo que le permita comenzar el 2018, con la lista preliminar de 35 jugadores, ya definida, para después, depurarla y confirmar los 23 que nos van a representar a partir de mediados de junio.
El partido en el segmento inicial, presentó el panorama habitual con el sello de un entrenador que no negocia el protagonismo con la pelota y la agresividad colectiva para recuperarla; en ese sentido, vimos replicarse en actitudes e iniciativa, lo del sábado, donde Argentina se cargó el rol de protagonista casi exclusivo.
Tuvo beneficios mayores que ante el seleccionado europeo; Nigeria careció de disciplina táctica para reducir los espacios y entonces, autorizó a un dominio más agresivo y con oportunidades muy claras que se fueron acumulando para los de Sampaoli pero recién a los 20` esa hegemonía se trasladaría al resultado; el arquero nigeriano tomó con sus manos el balón fuera del espacio permitido (una acción casi amateur) y de esa pelota quieta, Ever Banega sacaría la primera ventaja con una pegada precisa y así, comenzar a encaminar la victoria.
Las buenas noticias para el equipo nacional, no se demoraron muchos tiempo más; a los 35` Dybala asistió a Pavón que superando en velocidad a su marcador lateral, busco a Agüero con precisión y el delantero del City, no tuvo oposición para marcar el 2do y consolidar resultado y trámite de manera indiscutible.
Sin embargo y con todo a disposición para cerrar el primer tiempo sin sobresaltos, un minuto antes que el árbitro ordene el descanso, Iheanacho de tiro libre la puso a media altura contra el caño derecho de Marchesin, en lo que fue el primer remate sobre el arco argentino.lo que fue, el primer

INESPERADA CAIDA
Pocos elementos respaldaban la reacción de Nigeria en el arranque del segundo tiempo como la caída estrepitosa de los albicelestes, que tuvieron 10 minutos fatales, reanimando a un rival mediocre y agrietando lo que hasta antes de esa debacle, era una producción aceptable. 7` Ibowy y 2 minutos más tarde Brian Idowu, vulneraron a Marchesin a pura velocidad y complicidad del sistema defensivo argentino, revirtiendo un resultado de manera insólita por los escasos méritos que Las Águilas habían juntado y la firmeza con la cual Argentina administraba sus virtudes.
El partido cambio de forma tan rotunda que se tornó una pesadilla para los jugadores albicelestes; Sampaoli siguió probando otros valores y por eso Benedetto, Papu Gómez, Belluschi, Perotti, Rigoni e Insua se metieron en un partido ya incómodo y al que había que reencauzar en todos los órdenes. Nada favorable pasó y antes de la media hora, otra vez, Ibowi después de desairar a Mascherano cruzo el remate para dejar sin chances a Marchesin, mortificándolo con el 4to. Y estableciendo un parcial inimaginable.
Ya era complejo el desafío porque Nigeria se había enamorado de su obra y porque el equipo de Sampaoli, no tenía respuestas colectivas asociadas ni valores a destacar. La infinidad de modificaciones y el impacto anímico que nunca pudo superar acertadamente, armaron un final indeseado en un escenario casi tenebroso.
El titulo final no solo dirá que ganó Nigeria, sino también, que Argentina cayo goleado en una noche donde la proyección de contradicciones abundaron a tal punto de ocultar, los buenos pasajes de futbol cuando el partido, dejaba ver una producción solvente y hasta una victoria holgada.
Una noche de moralejas que el entrenador y los jugadores más experimentados de este ciclo, deberán interpretar para no comenzar la recta final hacia el mundial con fantasmas como los que se filtraron ayer, dejando un reguero de críticas inobjetables.
No todo debe ser tarea del cuerpo técnico, en formatos como los de seleccionados, donde las convivencias son esporádicas y las oportunidades para los jugadores que no siempre participan, son escasas, el análisis debería abarcar además a todo el plantel potencial que va a disputar el próximo Mundial. Las palabras de Mascherano al retirarse del campo de juego, permiten advertir, que hay varios actores que tiene muchas cosas para decir a manera de autocrítica y también de objeciones sobre lo que el técnico, baja como línea editorial.
Ya no hay verdades absolutas mucho más en tiempos de relaciones tan frágiles y donde, la consolidación de un proyecto demanda la articulación de variables prácticamente, inviables. Una pena el final, pero es parte de una realidad que azotó al campamento de Ezeiza, todo el año.

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