Primera visita a Rusia

Deportes 11 de noviembre Por
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FOTO NA OTRA VEZ JUNTOS. Messi compartirá el ataque con el Kun, que regresa tras un accidente.
FOTO NA OTRA VEZ JUNTOS. Messi compartirá el ataque con el Kun, que regresa tras un accidente.

La Selección Argentina desembarcó el lunes pasado en una ciudad que a pocos kilómetros, la va a cobijar dentro 6 meses como parte de los 32 equipos que disputarán la Copa del Mundo. No es la primera vez que los colores albicelestes transitan por ese inmenso territorio, si en cambio, lo será después de la agónica clasificación y antes que el balón comience a rodar sin márgenes de error.
Los organizadores especularon hasta el límite para confirmar este encuentro, que además, servirá de excusa para presentar la remodelación del estadio Luzhnikí, donde en 2008 se jugará la final de la Champions entre Manchester United y Chelsea; la dilación que no obedecía a ninguna informalidad de los rusos, en todo caso la incertidumbre que mantuvo en vilo al fútbol argentino en el tramo final de las eliminatorias, fue corriendo el horizonte, ya que no hubiera sido lo mismo jugar ante Argentina como parte ya los equipos mundialista, que armar un encuentro amistosos frente a las huestes vencidas y sin Lionel Messi, que por estos días, confesaría que si no se conseguía el objetivo, abandonaba de forma indeclinable su participación.
Pues bien, es hora de dar vuelta la página y comenzar a escribir los prolegómenos de un nuevo desafío para un equipo, que como antecedente más fresco, protagonizó la final del último torneo jugado hace 4 años en Brasil; un dato que nos recuerda una gran frustración pero a su vez, nos invita a renovar el crédito y a reponer la expectativa. A manera de terapia grupal, será propicio acomodarnos esta mañana a los horarios y circunstancias que se presentarán a partir del 14 de junio próximo y a manera de premonición, porque no soñar con que, en ese mismo escenario donde se disputará esta prueba, nos encontremos todos pero para buscar revanchas de lo que, injustamente, se escapó en el mítico Maracaná.

SAMPAOLI, EN UNA
AUTENTICA VERSION

“Argentina necesita serenarse” diría Edgardo Bauza, otro de los que compartieron el posta a lo largo del último proceso de clasificación; el Patón dice la verdad, nunca explicará (y no importa demasiado) por qué, no pudo aplicarlo en su traumática y breve gestión? Pero sirve como un disparador, por estas horas, para escanear la salud de Jorge Sampaoli, que tendrá la gran responsabilidad ahora, de permitir que todos visualicen sus mejores intenciones y su creatividad para lograr las variantes imprescindibles, que motoricen un equipo competitivo y no solamente una pasional arenga vinculada al peso de la camiseta y a como sentirla en estos casos.
De la serenidad del entrenador, fluirán seguramente, las ideas más claras; las decisiones que fue tomando bajo el imperio de las presiones en los últimos meses, desdibujó su perfil y por momentos lo puso al borde del grotesco. Ahora que el camino quedó allanado, empieza su trabajo más delicado pero a su vez, más apasionante.
Messi está entero y motivado, es decir, el terreno vuelve a estar fértil y es un dato que puede tornarse determinante, para ese rediseño en todos los aspectos que buscará Sampaoli. Todo alrededor del rosarino, sin que ello dispare imprudentemente, una adicción que los futuros rivales en el Mundial, no perderá. Han pasado por la cabeza de Messi, cosas contradictorias en el últimos tiempos; un año atrás Bauza lo invitó a que revisara aquello de la renuncia a la Selección y desde ese momento, sus rendimientos tuvieron peligrosas fluctuaciones, que afortunadamente para el fútbol argentino, se revirtieron con la contundencia que mostró en la mágica noche de Quito, tomándolo de la mano a un equipo moribundo y metiéndolo por derecho de conquista en la grilla de Rusia 2018.
Este panorama le ha devuelto al técnico albiceleste la confianza de intentar agrupar variantes y proyectar ciertas herramientas que modifiquen los recursos; el juego no debe excluirlo sistemáticamente al genio del Barcelona, en todo caso, debe permitirle esos “descansos” en los cuales se muestra desentendido de la acción, para después reaparecer con letal influencia, como lo hiciera en el 3er gol anotado a los ecuatorianos, una auténtica genialidad de un tipo para el cual, no hay antídotos infalibles.

CON TRES EN EL FONDO
Para el partido ante Rusia, Sampaoli ha tenido que adaptarse a algunas ausencias, si tomamos como referencia los partidos anteriores; planta a Germán Pezzela como último hombre y lo escolta con el oficio y la fortaleza de una dupla como Mascherano y Otamendi, llamados a ser titulares en primer modelo mundialista. Sin Biglia, otro soldado de su causa, coloca a Kranevitter como volante central retrasado para que se ubiquen más abiertos, dos hombres que tendrán una oportunidad inmejorable para dejar sus huellas, Enzo Pérez y Giovanni Lo Celso, estarán expuestos a un ida y vuelta al que no se negocia en el plan del entrenador de Casilda, tarea para nada sencilla, sobre todo porque el ex volante de Central, consiguió notoriedad por el sutil manejo de la pelota más que por su sacrificio.
Después, el Toto Salvio como extremo por derecha y los interminables Di María y Agüero, que regresa después de las lesiones ocasionadas por un accidente de tránsito en Holanda, para terminar de cerrar una primera idea ya desprendida de los condicionamientos vividos en la etapa de clasificación. Argentina en Rusia con el alivio de comenzar a construir un nuevo tiempo y nuevos lazos que se fidelicen con los aficionados; no está nada mal a priori, después de tanta desazón.

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