Todos con la TEP: una semana sin problemas

Locales 09 de noviembre Por
Ayer se cumplieron siete días desde la implementación de la Tarjeta Electrónica Pasajeros como único medio de pago para el servicio de transporte urbano. Y el balance es positivo.
FOTO J. BARRERA SISTEMA. Funciona con normalidad.
FOTO J. BARRERA SISTEMA. Funciona con normalidad.
No se puede hablar de balance sobre la medida que establece como única modalidad de pago del boleto a través de la TEP, (Tarjeta Electrónica Pasajeros) vigente desde el pasado 1 de noviembre, pero es oportuno el momento para escuchar opiniones de los usuarios frecuentes del transporte urbano de pasajeros. “Y …más o menos la calidad del servicio, la frecuencia no se respeta, pasan siempre tarde...” Lo entrecomillado se escuchó en alguna garita de Bv. Lehmann. “Los coches están muy deteriorados, salvo los que incorporaron nuevos”; “la gente no tiene mucha paciencia, tiene sus obligaciones.. viste!!??”, decía alguna señora que reconoció que la mayoría de los choferes son muy educados. Fue otra mujer -en este caso del barrio Mora- que se lamentaba de las roturas permanentes de las unidades. Un ratito después, mientras esperaba con el hastío reflejado en su rostro, José sugirió que “amplíen los recorridos y que las frecuencias sean más seguidas”. Palabras más, palabras menos, lo recogido tiene el valor de quién conoce de lo que está hablando porque forma parte de su rutina cotidiana. Y porque el retraso o la puntualidad del servicio repercute en su llegada al trabajo. O a la escuela.
Más allá de las opiniones sobre el servicio en general, los usuarios coinciden en los beneficios de pagar el boleto únicamente con la TEP. No hay que andar con plata en la mano; solo recordar tenerla cargada. Para el chofer, la TEP es la posibilidad de dedicarse exclusivamente a una tarea no menor: conducir en el tiempo que corresponde por el endiablado tránsito rafaelino.
Otro de los aportes de los últimos tiempos es la APP que los usuarios pueden utilizar para determinar que nivel de puntualidad tiene el minibús que van a tomar: garitas llenas durante muchos minutos necesariamente se transforman en una muestra de que -por ahora- no es masivamente utilizada.
El subsecretario de Movilidad Urbana Juan Porta se mostró "conforme por la forma en la que desarrolló el proceso; no tuvimos ningún inconveniente en los primeros días. Por referencia de los choferes, claramente se va notando que la TEP va agilizando. Por supuesto que hay cosas que se deben ir puliendo. Por ejemplo que aquel usuario que no haya accedido a la TEP que lo haga, por eso es que vamos a seguir ampliando la red de puntos de ventas. Hoy son 8 en toda la ciudad. Incluso, en este primer lapso se puede comprar sobre el minibús”.
En cuanto a la ampliación de recorridos Porta lo desestimó: “estamos pensando en incorporar coches a las líneas para ir mejorando las frecuencias pero no los recorridos. Por supuesto debemos seleccionar en qué líneas. Un primer paso sería en la 5, que es la que tiene la frecuencia más amplia”. También le preguntamos al Subsecretario respecto a la APP para bajar a través del celular. “Por un lado observamos que mucha gente se la descargó, alrededor de 1000 personas la bajaron, y por otro lado nos permite a nosotros saber cuáles son las líneas más usadas y qué nivel de retrasos tienen los coches e incluso en que lugares del recorrido se producen las demoras”.
El servicio de minibuses en la ciudad de Rafaela tiene un corte de boletos (concepto que va quedando obsoleto, dada la tecnología que se utiliza) que se mantiene estable o se incrementa mínimamente. Alrededor de 5000 rafaelinos por mes son los que utilizan esta alternativa de movilidad urbana. El boleto general con la TEP es de $ 5 pero este valor tiene los días contados -ver recuadro-. Los jubilados (previo trámite muy simple en el municipio) pagan $ 3. Discapacitados y trasplantados tienen pase libre. Además, y con el aval del área social, hay ciudadanos que no abonan el viaje. Asimismo, el boleto educativo gratuito beneficia a 2200 estudiantes rafaelinos.
La conclusión evidente es que de los usuarios del servicio, prácticamente el 50% lo aprovecha sin abonar un solo centavo. Otra cuestión destacable es que si se pretende descomprimir el tránsito, con una utilización progresiva del minibús, 5000 rafaelinos por mes utilizando el servicio es un número bajísimo.
Tal vez, el dato positivo desde un buen tiempo a esta parte, es que ya nadie discute respecto al autofinanciamiento de los micros urbanos; hoy todo funcionario sabe que lo que brinda el transporte público es mucho más importante que lo que pueda mensurarse económicamente.


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