¿Ahora va en serio?

Notas de Opinión 05 de noviembre Por
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FOTO ARCHIVO PERINOLA. Todos ponen, ¿también el Estado?
FOTO ARCHIVO PERINOLA. Todos ponen, ¿también el Estado?
No son pocos quienes aseguran que en realidad el gobierno de Mauricio Macri comenzó a gobernar en serio, o al menos como lo tenía pensado desde un principio, recién después del amplio respaldo electoral de octubre, mostrando los dientes en la propuesta realizada el lunes sobre algunos temas centrales, con reformas en los complicados sectores tributario, laboral, financiero, gremial y previsional, lo cual implica una importante cantidad de medidas que, aunque necesarias, encontrarán una resistencia muy fuerte, cuyas consecuencias son difíciles de prever. Es que, cuando se eliminan privilegios y prebendas, de cualquier origen y naturaleza, existe una red perfectamente coordinada que reacciona de las formas más diversas, a veces casi inverosímiles, pero siempre muy poderosas. 
A los datos debemos remitirnos: por algo desde su creación hace 72 años, ningún gobierno no peronista logró concluir su mandato: Frondizi, Illia, Alfonsín y De la Rúa. Por supuesto, con referencia formulada a los elegidos democráticamente. 
Las circunstancias fueron diversas, jamás valederas de justificación. Como esta vez se apunta directamente a las corporaciones que se han venido creando en todas estas décadas, donde algunos viven como reyes a costa del empobrecimiento del resto, la cuestión será difícil, tal vez más de lo pensado. Pero esta vez hay un factor que es probable no haya estado presente otras veces: antes mucha gente pedía que vengan los militares, o en el peor de los casos lo miraba con indiferencia, cuando esa era la metodología. Hoy inexistente. Tampoco parece tener muchas posibilidades el club del helicóptero, ni esos vericuetos institucionales que nos llevaron a tener 5 presidentes en una semana, ni menos la organización de movilizaciones con intentos de saqueos. Hoy se tiene bastante claro que eso no conduce a nada, mejor dicho hacia el abismo. Por otra parte, esto último fue intentado por el kirchnerismo duro, buscando presentar como dictadura al gobierno de Macri, con el fracaso a la vista. En lugar de juntar votos, los espanta. Ciclo terminado, a pesar de los 3,5 millones de boletas del Conurbano, que seguramente se irán diluyendo. Pasó con Menem.
Aunque claro, faltan algunas cuestiones. Cuando se inicia un intento tan fuerte como este que lleva adelante Macri y su gobierno, que traerá tantos cimbronazos, ineludiblemente se debe dar el ejemplo. El que manda es siempre el que debe dar el paso adelante en la batalla para que lo siga el resto. Y aquí esto no está muy claro que digamos. Mucha retórica, pero mientras tengamos un Estado tan voraz, con la presión tributaria más alta de la historia y prestación de servicios tan mala, la cuestión de la austeridad y que todos deban resignar una parte de lo que tienen, será complicado de llevar adelante.
En este mismo espacio, el jueves fue publicado un comentario titulado "Macri debe iniciar la austeridad por casa". Ni más, ni menos. Cómo se puede pedir esfuerzo a un jubilado con la mínima de 7.400 pesos, a un obrero que gana 15.000 y tiene dos hijos pequeños, cuando en la biblioteca del Congreso nacional -un verdadero refugio de ñoquis- hay 1.700 acomodados que ganan más de 100.000 pesos mensuales, en su mayoría hijos y parientes de legisladores, ex asesores, punteros políticos y demás. Lo citó como ejemplo el mismo Macri en su discurso. Es cierto que con esto sólo no se arregla el presupuesto, pero eso sucede en todos los órdenes y las reparticiones así se cuentan por miles. También citó el caso de la Justicia, donde se gana muchísimo, se trabaja poco y se tienen todos los privilegios imaginables.
En la década kirchnerista entraron 1,8 millón de nuevos agentes a las reparticiones públicas, llegó el nuevo gobierno y debió ubicar una nueva camada no tan numerosa pero sí importante para poder gobernar. Los K les ponían y siguen haciéndolo, palos en la rueda. Pero todo sigue de esa manera, cada vez más gente.
Hoy en el país hay unos 44 millones de habitantes, de los cuales 8 millones trabajan en blanco, pagan impuestos y están encuadrados dentro de la ley. Muy poco, queda claro. Más de 20 millones viven del Estado, entre empleados, funcionarios, jubilados, subsidiados y ñoquis. Si añadimos que un amplio sector de los que están arriba amasaron fortunas impresionantes, tienen yates, caballerizas, mansiones, colecciones de autos de alta gama, personal de servicio como si fueran reyes, casas o departamentos en el exterior, y fortunas que podrán seguir disfrutando nietos y tataranietos, vemos que es momento de hacer algo, así no se puede seguir. Es que además nos estamos endeudando a un ritmo enloquecedor y siguiendo así pronto vamos a volver al fondo. El presidente dijo "todos debemos ceder algo", ojalá también el Estado. 
Entre lo mucho que hay por decir, un dato: por un lado se reclama que la gente ahorre, por otro le aplican un impuesto al plazo fijo. Otro: aumentan impuestos al vino, gaseosas y también a los autos medianos (los que compra la mayoría). Ojo, a los impuestos hay que bajarlos, no seguir subiéndolos. Ah, prometieron dentro de 5 años eliminar el impuesto al cheque, creado por 6 meses por Domingo Cavallo en 2001. Lleva 16 años.

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