Boudou entre rejas

Editorial 04 de noviembre Por
De a poco van cayendo todos los integrantes de la asociación ilícita.

La asociación ilícita constituida durante los tres mandatos del gobierno kirchnerista, va cayendo de a poco, aunque sin pausa, tal cual se grafica como las fichas de dominó. Una va arrastrando a la otra. Esta vez fue el turno del ex vicepresidente y ministro de Economía, Amado Boudou, quien fue detenido junto a uno de sus principales secuaces, José María Núñez Carmona, por orden del juez Ariel Lijo y solicitud del fiscal Jorge Di Lello. Es que ambos estiman que el ex vicepresidente conserva aún las conexiones necesarias, y también los medios, para provocar interferencias en las investigaciones y actuaciones judiciales que se vienen realizando.
Por si alguien tenía alguna duda sobre esta banda de malandrines -tal como la calificó el fiscal Germán Moldes- que copó todo el poder de la Argentina durante 12 años desfalcando al país en cifras que difícilmente puedan llegar a contabilizarse en su totalidad, debido al elevadísimo monto y también, por las diversas formas que se utilizaron, no quedando al margen ninguna de las cajas de recursos del Estado.
Lo que se pregunta la gente, luego de ver caer detrás de las rejas nada menos que a quien fue la segunda autoridad de la Nación durante 4 años -y antes manejando las finanzas desde el Ministerio de Economía-, y considerando que también están entre rejas muchos otros altos funcionarios, desde el ex superministro Julio De Vido hacia abajo, es si finalmente también seguirá este camino la ex presidenta Cristina Kirchner, recientemente elegida senadora por la provincia de Buenos Aires, ya que ella -cabe recordarlo- fue señalada por la Justicia como la jefa de esta asociación ilícita, tarea que desempeñó durante sus años en la presidencia.
Está claro que a esta altura, cuando toda una montaña de pruebas cayó sobre todos los que se enriquecieron durante la "década ganada" y la Justicia comenzó a actuar con responsabilidad y celeridad tras toda una etapa oscura -aunque hubo algunas excepciones, cabe destacarlo- en que mostró complicidad con la banda K, el insistir con la persecución política es un argumento que no tiene ninguna clase de consistencia. Lo que se debe explicar es cómo se lograron todas esas grandes fortunas por parte de toda una legión de ex funcionarios, amigos y parientes, además de testaferros que han quedado en plena evidencia. Es que fue tanta la impunidad durante esa docena de años, que confiando en la continuidad descontada de Daniel Scioli en la presidencia, aseguraba la tranquilidad futura, lo cual afortunadamente no ocurrió.
Pero además, también la estructura montada en la Justicia como forma de escudo de protección, fue cayendo poco a poco. El camarista Eduardo Freiler está suspendido y es probable que en pocos días más sea definitivamente alejado si es que no renuncia antes de ir a un juicio político, después anunció su renuncia al 30 de diciembre la procuradora Alejandra Gils Carbó, y muchos otros de Justicia Legítima están yéndose en silencio, todo lo cual ha dejado en igualdad de condiciones al resto de los argentinos, a todos quienes se encuentran imputados y procesados por causas de corrupción, incluso reflotando algunas otras que ya estaban archivadas por la justicia anterior, que no es otra que esta misma de ahora. Algo que, sin dudas y dejado atrás este ciclo, deberá ser revisado a conciencia porque una justicia de esa naturaleza no garantiza la salud de la República.
Boudou tiene que dar explicaciones sobre tres causas por lavado de dinero, además cómo hizo para amasar su fortuna, lo que no tiene manera de aclarar por vías normales. Es por eso que el juez cambió la carátula de la causa,siendo ahora de enriquecimiento ilícito.
En la misma resolución de la detención, Lijo citó a indagatoria a Vandenbroele, Kämpfer y Juan Carlos López. Entre los fundamentos esgrimidos por Lijo para detener a Boudou se halla el fallo de la semana pasada de la Cámara Federal que ordenó la detención de Julio De Vido en la causa por las irregularidades en Yacimientos Carboníferos Río Turbio. 
Más allá de tratarse de una acción de justicia que todos los argentinos esperaban -salvo excepciones-, es esencial que todos sean iguales ante la ley.

 

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