La alumna que insulta y un sistema sin respuesta

Locales 03 de noviembre Por
VIDEO VIRAL
Las esquirlas de un corto video de apenas 44 segundos, en el que se observa a una alumna de 16 años que cursa el primer año de una escuela secundaria insultar a su profesora, nos coloca en una situación incómoda a todos, más aún a la protagonista de este relato salvaje y a la institución educativa involucrada. 
Las repercusiones de esta escena que se replicó a gran velocidad a través de los teléfonos celulares crecieron en la misma proporción, llegando incluso a portales de noticias a nivel nacional, como TN. El primer juicio abreviado terminó en una condena automática a la jovencita que reaccionó negativamente ante un simple ejercicio de autoridad que pretendió hacer la docente a cargo del aula. La escuela tampoco aprueba respecto al manejo de la situación de conflicto a juzgar por las declaraciones de sus autoridades en el noticiero de Cablevisión, a lo que se suma el silencio de la Regional del Ministerio de Educación. 
En lo que constituye el hecho objetivo, sucedió el viernes pasado en una de las aulas de la Escuela de Educación Secundaria Obligatoria Nº 429 "Mario Vecchioli", cuando la adolescente comenzó a utilizar su teléfono celular en plena clase. La profesora del momento cuestionó esa actitud, recibiendo a cambio una catarata de insultos lacerantes. Otro teléfono indiscreto registró la historia que esta semana se esparció como un virus entre los celulares de los rafaelinos. 
Una falta grave de disciplina. ¿Cómo es esto posible? ¿Cuál es la estrategia a seguir por la escuela o por el sistema educativo ante semejante desborde? ¿Minimizar la situación? ¿Esconder el problema para que la sociedad no se horrorice sobre lo que sucede aulas adentro? ¿Y si esa escena no se hubiera grabado? ¿Cuál es el rol de la familia? Preguntas y más preguntas. 
La directora de la institución buscó apaciguar al sostener que el diálogo es la herramienta para la resolución de conflictos, e incluso se deslizó que es una "excelente alumna", lo cual fue puesto en duda por ciertos sectores de la comunidad educativa de esta escuela. No mencionó la eventual aplicación de sanciones, un recurso que nadie dudaría en activar en este tipo de casos. 
Al respecto, duele también que ante la advertencia de amonestar, la alumna en cuestión mostró un desinterés absoluto. "Como si las amonestaciones me afectaran", respondió con la misma bravura e insolencia con la que pronunció las groserías en su momento de furia. 
¿Se puede tolerar esta indisciplina? ¿Se puede admitir este nivel de impunidad? ¿Cuál es el mensaje que se brinda al resto del alumnado? El respeto es uno de los pilares de todo sistema de valores. No es simple el abordaje de este tipo de problemáticas, pero es necesario dar respuestas hacia adentro de la escuela y también hacia afuera.

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