Fiesta del Cincuentenario de su Instituto Secundario

Sociales 03 de noviembre Por
PROVIDENCIA
El día 29 de octubre pasado, especialmente invitados, con mi señora, Edith y mi nieta Emilia, nos trasladamos a Providencia, con motivo del Cincuentenario del Instituto Secundario, del cual soy el último profesor sobreviviente de la iniciación de clases, allá por el año 1967.
¡Cuántas emociones! En especial evocar al iniciador del Instituto, el entonces sacerdote Miguel Angel Cappelletti; al exRector Médico, Moisés Hacuel, al profesor, mi gran amigo Luciano Cescut, este humbertino con quien viajábamos a Providencia, desde Humberto Primo, dos o tres veces por semana, él para dar clases de Contabilidad y yo daba clases de Educación Democrática.
En fin, fue un día que llamaré "glorioso", por encontrarme con un montón de exalumnos, con la secretaria, Victoria Mondino, hoy de Hamet; con dos exprofesores humbertinos Olga Zehnder de Manías y su esposo, Víctor Manías.
Autoridades provinciales, autoridades comunales, dos sacerdotes padres Castro y Colombo; en fin no quiero dar más nombres porque seguro me olvidaré de alguien irreemplazable, que desde luego me emocionó mucho volver a verlos.
He prometido volver el año próximo, si Dios me conserva, para evocar los hermosos recuerdos vividos en el Instituto Secundario de Providencia que hoy tiene alumnos de los pueblos vecinos, tales como Soutomayor, Santo Domingo, La Pelada, María Luisa, Progreso y otras localidades, para cuyos padres significa la posibilidad de que sus hijos puedan cursar el secundario y desde luego poder llegar a las Universidades.
En fin, jamás olvidaré el Cincuentenario del Instituto de Providencia, ni los hermosos recuerdos de sus primeros años; por ello, doy gracias a Dios, ser muy sensible, para valorar la felicidad de haber compartido la iniciación y los cincuenta años de fecunda labor educativa.
A todos muchas, pero muchas gracias. Mis más cordiales saludos  para la directora del Instituto, María A. Vegetti; a los Sres Rubiolo y Dobler; a todos quienes de una manera compartimos los gratos momentos del Cincuentenario, en especial a la exalumna que fue la primera en hablarme por teléfono, invitándome al acto, cuyo nombre no recuerdo.

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