Chevrolet S10 2018: renovada suma de versiones y mejoras de aceleración

Automotores 03 de noviembre Por
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La batalla de las pickups medianas en la Argentina (y en la región) está adquiriendo proporciones épicas. En 2018 tendremos al menos dos productos totalmente nuevos (Renault Alaskan y Mercedes-Benz Clase X) y uno que comenzará a producirse localmente (Nissan Frontier). En este contexto, las marcas que dominan actualmente el mercado no se pueden quedar dormidas, y por eso hacen un gran esfuerzo para mantener sus modelos actualizados. De este selecto grupo, Chevrolet es algo así como la cuarta en discordia, siempre unos pasos por detrás (en ventas) de la imbatible Toyota Hilux, la Volkswagen Amarok y la Ford Ranger. Para intentar recortar la brecha con sus actuales competidoras, la S10, su producto en el segmento, acaba de ser remozado con vistas a 2018, agregando una serie de modificaciones que se suman a todas las vistas apenas un año atrás, cuando la camioneta se renovó completamente. Mantiene sus características principales, incluido el motor 2.8 L turbodiésel de 200 CV a 3600 rpm y 500 Nm (51 kgm) a 2000 rpm de torque, el más potente del segmento hasta la aparición de la Amarok V6. Exteriormente los cambios son mínimos (se reducen al agregado del emblema en las puertas), y tampoco hay modificaciones por el lado del equipamiento y la seguridad. La actualización más importante pasa por la incorporación de un nuevo sistema de conversión de par para sus variantes con caja automática, conocido como CPA (Centrifugal Pendulum Absorber). El CPA incluye una serie de contrapesos dinámicos que se encargan de contrarrestar las vibraciones típicas de los motores diésel y reducir los ruidos mecánicos. Además, mejora los valores de aceleración y recuperación de velocidad y permite reducir el consumo hasta en un 13%, según lo que informaron los voceros de Chevrolet. Esto equivale al ahorro de un tanque de 80 litros cada 8000 kilómetros recorridos, aproximadamente.
Para comprobar estas mejoras, tuvimos hace unas semanas la oportunidad de probar la camioneta en dicho país, nada menos que en el campo de pruebas que GM tiene en Cruz Alta, a unos 100 km de San Pablo. El predio, emplazado en un gigantesco campo de más de 1000 hectáreas que supo ser un centro cafetero, cuenta con 16 pistas de pruebas que recrean casi todas las situaciones de manejo posibles, incluyendo largas rectas, curvas con peraltes pronunciados y circuitos off-road con todo tipo de pisos. No en todas ellas tuvimos oportunidad de probar la S10, pero sí en las suficientes como para comprobar muchas de sus aptitudes, tanto las de siempre como las nuevas.
La parte off-road de las pruebas no fue la más exigente, pero sí permitió exigir a la pickup en caminos bastante irregulares, trepadas con inclinaciones extremas, distintos tipos de piso y hasta pequeños vados. En todas las circunstancias, la S10 se comportó de forma impecable, demostrando una solidez que está a la altura de sus competidoras.
Pero es sobre piso de asfalto donde se perciben las mayores diferencias con respecto a la versión anterior, ya que uno se puede concentrar más en las cuestiones de confort. Ahí se nota una importante reducción en las vibraciones, uno de los talones de Aquiles de los vehículos diesel. El cambio de marchas también se nota mucho más preciso y todo esto, funcionando en conjunto con la suave dirección eléctrica y un buen reglaje de suspensiones, hace que el confort de manejo esté a la altura de lo mejor del segmento. Claro que todas estas mejoras serán aprovechables solo en las versiones tope de gama con caja automática, es decir, LTZ y High Country. Con unos precios de $ 726.500 y $ 836.700 respectivamente, es razonable esperar de estos vehículos una sensación de confort "equiparable a los autos diésel de lujo" como dicen en Chevrolet.

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