Stock ganadero

Editorial 01 de noviembre Por
El stock ganadero sigue recuperándose, aunque aún estamos con 5 millones de cabezas menos que en 2007.
Previo a la liquidación del stock ganadero que comenzó a gestarse en 2007 como consecuencia de las políticas aplicadas por el gobierno kirchnerista, no existía una medición anual y ordenada, ya que recién en 2008 el SENASA comenzó a estimar el stock cada 30 de marzo. Sólo se conocía en el lapso 2003-2007 los datos que surgían de la campaña de vacunación contra la aftosa que se realizaba cada año, si bien se consideraba que los datos resultaron inciertos en razón que los terneros en plana zafra de otoño eran vacunados en origen y luego también en destino.
Es por ese motivo que en los años 2008-2010 en los cuales se puede cotejar el stock tomando datos del SENASA y la primera campaña de vacunación de cada año, se ve que en este último caso los registros superan entre 1,37 millones y 1,77 millones de cabezas el dato real proporcionado por el organismo oficial al 30 de marzo.
Según las vacunaciones el máximo stock ganadero se habría registrado en 2007 con 60,2 millones de cabezas, aunque con la corrección apuntada por la doble vacunación de teneros, en realidad el stock total habría estado en 58,8 millones de cabezas.
De ese techo, tras el arrasamiento que hizo el gobierno de entonces con sus medidas, se habría retrocedido a 47,8 millones en 2011, para ubicarse en la actualidad en 53,3 millones de cabezas, todavía algo más de 5 millones de cabezas atrás del pico de arranque de 2007 tomado para la comparación. Resumiendo, en el período 2007-2011 se liquidaron cerca de 11 millones de cabezas, de las cuales entre 2011-2017 se recuperaron 5,3 millones. El resto aún debe ser recuperado para volver a aquellos índices de una década atrás.
Con la llegada del nuevo gobierno la situación comenzó a cambiar e irse modificando cada vez con mayor aceleración, debido a los estímulos generados, apuntando hacia "el regreso al mundo", las que consistieron en quita de retenciones, los permisos para exportar y el cepo al dólar, además de mejorar la competitividad por control de la informalidad.
Un dato que tampoco debe dejarse de lado es que en los últimos 60 años en la Argentina, mientras la ganadería creció sólo el 50%, la agricultura lo hizo a razón del 500%, por lo cual todo apunta a continuar mejorando todo lo posible la ganadería y poder volver a ser uno de los primeros productores de carne vacuna del mundo, tal como fuimos años atrás, habiendo quedado relegados a posiciones impensadas e incluso detrás de países vecinos como Uruguay y el propio Paraguay.
Este año se viene repuntando fuerte en las ventas de los diferentes tipos de cortes al exterior, en especial con la fuerte compra que realiza China, quien ya explica el 41% del total de nuestras exportaciones. En el mes de julio pasado, último registro conocido, se vendieron afuera 27.000 toneladas, significando un 29% más que en igual mes de 2016.
Influyeron un mix de factores, algunos ya puntualizados, como la mejora del tipo de cambio, el inicio del cobro de reintegros, la firme demanda china tanto en volumen como precios y un euro muy valorizado que impacta en la cuota Hilton, donde el precio por tonelada oscila entre los 14/15 mil dólares. Sin dejar de lado la importante suba en dólares del novillo en Brasil, que obliga a los exportadores de ese país a defender más sus valores. En contra impactaron la intervención chilena en una docena de plantas, el novillo escaso y caro, la dificultad para conseguir hacienda debido a las inundaciones, más la suba de los costos internos derivados de salarios y energía, como así también el bajo valor de los subproductos.
El objetivo que se tiene tanto desde la actividad ganadera como la faena y producción de carne, es poder llegar este año a las 700.000 toneladas, superando de tal manera holgadamente las 450.000 toneladas anteriores, lo que significaría un incremento del 55%, quedando abierta la firma posibilidad de recuperar más mercados internacionales el año que viene, cuando de sostenerse las actuales condiciones -nada permite sospechar lo contrario- se podrá seguir creciendo y avanzando en el mercado mundial, con la esperanza fija de poder volver a estar entre los primeros exportadores de carne del mundo, habiéndose dada un pequeño paso en tal sentido al volver a estar la Argentina entre los diez primeros.

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