Los productores esperan no caigan nuevas lluvias

Locales 30 de octubre Por
Aún se mantienen algunos pequeños espejos de agua de las anteriores inundaciones, pero la altura de la napa casi a superficie es el gran problema. No hay absorción. Las obras en tanto siguen siendo promesas.
FOTO ARCHIVO CAMPOS ANEGADOS. Las napas siguen casi a nivel de superficie.
FOTO ARCHIVO CAMPOS ANEGADOS. Las napas siguen casi a nivel de superficie.
En varios sectores del oeste del departamento Castellanos, la situación de las explotaciones agropecuarias sigue siendo muy comprometida, debido a las consecuencias de las inundaciones. Es que si bien en la mayoría de los casos se retiró el agua formando espejos, aun cuando todavía existen algunos manchones, la altura de las napas continúa estando muy alta, en determinados casos casi a flor de superficie. En tal sentido un productor agropecuario del distrito Presidente Roca que describió aspectos de la situación, dijo que en un campo de su propiedad, en ciertos sectores "con sólo una punteada de pala se tiene el agua en la superficie".
Es que estas lluvias recientes, aunque no fueron de alto milimetraje e incluso con fuerte sol y calor posterior que ayuda a secar la gran humedad, volvieron a complicar el panorama. Y en ciertos sectores en que cayeron cerca de 100 milímetros, donde limitan los distritos Roca y Egusquiza, fue mucho peor pues tanta cantidad de agua en sectores anegados hasta hace poco y sin capacidad de absorción debido a la altura de las napas, reflotó un problema que, por otra parte, nunca desapareció del todo.
El efecto negativo de las inundaciones en toda esa región del departamento Castellanos hacia el oeste, es como un péndulo, pues parece encarrilarse hacia una mejoría definitiva cuando no hay lluvias, con la esperanza que baje la altura de las napas, pero a las menores precipitaciones, otra vez reaparece con total intensidad el problema. Como fue en este caso de las precipitaciones recientes.
Mientras tanto, los productores siguen esperando por las obras que de una vez por todas solucionen el problema de las aguas que se acumulan en todo ese amplio sector -y otros también cuando los excesos alcanzan cantidades excesivas-, ya que en tal sentido se sigue esperando. Hace poco, el pasado 12 de octubre, se presentó el plan hídrico para la cuenca del Vila-Cululú, el cual fue elevado al gobierno nacional pues aún falta lo más importante: la financiación. Es que esta obra requiere de unos 400 millones de pesos, dando soluciones tanto para la provincia de Santa Fe como la de Córdoba, que es de donde siempre viene una gran masa de agua cuando se producen grandes lluvias.
Esta obra que aguarda financiación del Fondo Hídrico Nacional incluye la canalización de 107 kilómetros y la construcción de 28 puentes en toda esa traza, partiendo de la desembocadura en el arroyo Cululú, donde se deberán realizar tareas de excavación a fines de configurar la sección transversal proyectada con un cómputo de excavación de 1,6 millón de metros cúbicos, abarcando una superficie de 18.000 hectáreas. Los beneficiados serán unos 45.000 habitantes tanto de localidades de todo el sector como así también de productores agropecuarios.
La obra, según se dijo y prometió, arrancará desde la desembocadura en el Cululú hasta el almacenamiento del distrito Santa Clara de Saguier y Josefina, lo que tendrá como primer impacto positivo disminuir los tiempos y áreas de anegamiento, aumentando la capacidad de conducción del excedente hídrico.
Todo esto es lo que se dijo el mes pasado al darse a conocer detalles del proyecto -para el que falta la indispensable financiación, pequeño detalle, para poder concretarlo-, lo cual continúa estirando los plazos que los productores ya no pueden seguir esperando, casi indefinidamente, pues esto de hacer obras, de canalizar de nuevo y mantener y arreglar lo viejo, se viene prometiendo desde hace años y las soluciones siguen por ahora sin aparecer. 
Se avecinan épocas de lluvias y toda la gente de esta amplia región, tanto los del campo como también de algunas pequeñas localidades, se encomiendan a sus oraciones y la esperanza de que el fenómeno hídrico que los viene castigando tan duro en los últimos años no vuelva a repetirse. Aunque, sin ser agoreros, simplemente realistas, es de tener en cuenta que las inundaciones se repiten cada vez más seguido. Ojalá no sea este el caso de esta vez y las obras puedan llegar a tiempo, pero tal como van las cosas, resulta muy difícil que eso ocurra de tal manera. 

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