Brete sin salida

Notas de Opinión 28 de octubre Por
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Tanto se metió Puigdemont en el brete que terminó sin encontrarle salida, apresado en su propia trampa. Esta situación de la búsqueda independentista de los catalanes no es de hoy, ni ayer tampoco, viene de vieja data, pero el ahora destituido jefe del gobierno de Catalunia se envalentonó con llevar adelante una idea que podía entronizarlo, o destruirlo como es muy probable que suceda. ¿Razones? El amplísimo apoyo de los jóvenes, de gran parte de los funcionarios y de la izquierda, aunque justo es decirlo, de buena parte de la población que se fue agregando. Esta clase de luchas suele entusiasmar más de la raya, como ocurrió, pero faltaron planificar algunas cosas.
Se fueron las casas centrales de más de 200 empresas ante la posibilidad de perder estabilidad financiera al quedarse al margen del euro. Se suspendieron más de la mitad de los contratos turísticos. Muchos extranjeros allí radicados están yéndose, y lo que es peor, no sólo la Unión Europea le dio la espalda, sino también el mundo. Faltó previsión, siguiendo adelante con algo que nació como exclamación de entusiasmo y que se hizo imparable. 
Barcelona es una ciudad dividida por la grieta, y ahora convulsionada con un gobierno intervenido por el central de España, situación que seguramente no quedará en esto y que puede derivar en conflictos mucho más serios y graves que el de las palabras y juego diplomático.
Una reciente estancia en Barcelona, nos permitió ver y escuchar en directo a los catalanes. Viven un momento muy duro, la división está cerca del choque. Y Puigdemont, en lugar de calmar como corresponde a un jefe de Estado, está promoviendo la agitación. ¿En que termina? Las próximas horas son decisivas...




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