El relativismo... una enfermedad social

Información General 28 de octubre Por
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Nos movemos en una sociedad que en general relativiza todo y llegamos a un punto en que es preocupante, porque si hay algo que debemos enseñar a nuestros hijos es a ser críticos de la realidad, a efectuar aportes que se puedan discutir maduramente, para lograr un consenso, que nos permita vivir en paz.
¿Qué relativizamos? Como personas relativizamos los valores
, desde el momento que no le damos la importancia que merecen…a la verdad, al respeto, a los sentimientos afectivos y familiares…nunca se han visto tantos hijos que ignoran a sus padres, como si ni le hubieran dado la vida, padres que golpean o violan a hijos, abuelos olvidados en asilos o en sus casas que ya no son visitados por sus seres queridos y van despidiendo la vida en soledad y sin que nadie recuerde sus años mozos, en que eran útiles para tantas cosas, nueras que ni saben por qué desprecian a sus suegras sin advertir que algún día serán suegras tal vez, hermanos que se distancian por dinero, amigos que se desconocen por temas superfluos.
Como ciudadanos, dejamos pasar cosas que no pasan en otro país, la justicia indiferente ante los corruptos, manejando una justicia lenta, “injusta” en muchos casos, personajes que deberían estar presos hace mucho tiempo y aún burlándose del pueblo y tratando a través de fueros zafar del justo pago que les corresponde por zaquear un país, relativizan el delito, tenemos la oportunidad de votar y sin embargo hay muchas personas que relativizan la corrupción y se niegan a ver la realidad, en consecuencia ¿qué significado de justicia, de honestidad, de integridad pueden enseñar a sus hijos? Qué clase de valor se le da a la libertad, cuando a un puñado de personas se le ocurre cortar una calle, una avenida, taparse la cara, intimidar con palos o insultos, sin siquiera fijarse que su libertad termina donde empieza la del otro. Como ciudadanos, miembros de una sociedad que pretende avanzar y cambiar no se deben relativizar estas cosas, debemos ponernos firmes y volver a valores trascendentes que fijan los parámetros para quien quiera habitar este suelo como un ciudadano en serio.
Como país, ya no se debe relativizar nada, fundamentalmente nuestra Constitución, que marca un claro camino como país republicano, representativo y federal y en varias ocasiones se la trató de ignorar y de manipular como se quiere y no como se debe. Tampoco la Justicia, ya que el poder judicial gana lo suficiente como para desempeñar un papel trascendente, haciendo que los delincuentes y corruptos sean juzgados y efectivizadas sus penas, aunque esto represente que le toque a quien fue gobierno o a quien es…para qué fueron designados, para trabajar denodadamente por una justicia real, genuina y no una justicia vergonzosa. Se relativiza lo que representa el Congreso con muchas bancas vacías, sin cumplir los diputados y senadores con el trabajo que les fue asignado por el voto popular. Debemos como ciudadanos de un país en serio, exigir que se cumplan los mandatos, ya que son cosa seria y no un juego que se puede reemplazar en cualquier momento por un viaje al Caribe, un descanso por estrés…
Llegó el momento de que hagamos un análisis de conciencia todos los adultos, por el bien de los jóvenes y niños que deben aprender de nosotros, la honestidad, el respeto, la integridad, el diálogo, el honor, el valor de la palabra más allá de un papel firmado. Debemos como sociedad, recuperar muchas cosas de nuestros mayores, que finalmente hemos desechado por ambiciones diferentes. El día que reconozcamos que hemos errado los adultos, minimizando el valor de la familia, cuando en realidad una familia que crece junta, en valores, con amor y escucha activa en el hogar, es como un cimiento sobre piedra y no sobre arena, como ahora que nada se sustenta y todo se destruye y se reemplaza, la familia no es negociable, es el pilar de cualquier sociedad que pretende un futuro promisorio.
El relativismo…una enfermedad social que debemos sanar entre todos…

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