Grooming: gran peligro de niños y adolescentes

Notas de Opinión 26 de octubre Por
La Justicia de Bahía Blanca condenó a Jonathan Luna a prisión perpetua por el femicidio de Micaela Ortega, a quien contactó desde un perfil falso de Facebook y luego asesinó. En lo que fue el primer caso de “grooming” que terminó en asesinato.

Por Hernán Navarro (*)

El término "grooming" proviene del verbo inglés "groom" que tiene que ver con las conductas de acicalamiento, de preparación, que ejerce el autor sobre la víctima. En términos vulgares sería el "engatusamiento" que lleva adelante una persona adulta para ganarse la confianza de los chicos utilizando diversas técnicas, tácticas, por lo general de seducción, de provocación, de engaño, de inducción, logrando empatía a través de lo que denominamos la "Ingeniería Social" es decir, un estudio exhaustivo de los distintos perfiles en redes sociales de los chicos para la obtención de información que les permita acceder más fácilmente y así lograr su objetivo. 
La palabra "grooming" es un anglicismo, el cual traducido al castellano me gusta definirlo como el "acoso sexual virtual" a niños, niñas y adolescentes. En la actualidad, es un flagelo invisibilizado por nuestra sociedad donde el único dato duro acerca de la problemática lo relevamos con la consultora "Managment and fit", el cual nos arrojó que el 70% de los argentinos desconoce su significado. 
Desde la ONG encargada de trabajar este delito en el país "Grooming Argentina" la cual dirijo, tenemos la clara concepción ideológica que hablamos de la nueva modalidad del abuso sexual infantil, sin contacto físico, que trae como novedad la incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TICs). El grooming es un delito en nuestro país desde diciembre del año 2013, cuando se incorpora a nuestro código penal a través de la norma 26.904 en el capítulo II de los delitos contra la integridad sexual, en los términos previstos por el art.131, vale decir que la primera y única respuesta que le debemos dar  es la denuncia. 
Como Institución trabajamos en los 3 momentos: antes, durante y después, pero tenemos como eje fundamental la prevención, concientizando a la sociedad acerca del uso responsable y seguro de las TICs, adoptando medidas efectivas en materia de ciberseguridad, trabajando en normas y difusión de pautas seguras de actuación como métodos claves para proporcionar a todos, chicos y adultos, fortaleciendo la convivencia digital, adoptando herramientas y recursos intrafamiliares que armonicen las miradas, tanto de los chicos como la de los adultos encargados de la protección de los mismos, también en los entornos digitales, teniendo como premisa la "familia conectada". 
En los últimos días vivimos sin dudas un punto de inflexión respecto de nuestra lucha contra el grooming en el país. Por un lado, en Bahía Blanca conocimos la sentencia condenatoria a prisión perpetua de Jonathan Luna, quien se camufló bajo perfiles apócrifos para capturar y asesinar a Micaela Ortega, una nena de 12 años, mostrando una de las diversas mutaciones que tiene el grooming; como herramienta y medio de captación para cometer cualquier delito contra la integridad sexual, culminando con el peor escenario que presenta este flagelo: un crimen. En otro de los juicios, desde nuestra Institución y luego de dos años de acompañamiento a la familia, pudimos llevar al banquillo de los acusados a un docente de Música, quien acosaba a una adolescente de 14 años vía Whatsapp, en el primer juicio por grooming del departamento judicial de Morón, también con sentencia condenatoria. Estos dos hitos reflejan que la conciencia de estos nuevos tipos penales en nuestra sociedad están avanzando y que también debemos desmitificar y romper con la idea de que los ataques siempre provienen de usuarios que se camuflan y mienten en su perfil, bajo el pseudo anonimato y digo pseudo, porque es posible dar con la identidad real de estas personas que se amparan en esta suerte de velo que ofrece la herramienta de Internet. 
El debate más profundo, que como sociedad nos debemos dar, tiene que ver con la edad en la que involucramos a nuestros hijos en redes sociales y les damos esa responsabilidad, dado que la franja etaria más vulnerable que observamos comprende las edades de entre 12 y 14 años -más allá de que el grado de vulnerabilidad difiere de acuerdo a las edades- donde 8 de cada 10 víctimas son nenas, lo que derriba también un imaginario que haga alusión a una cuestión de género. Vemos que hoy los chicos que son "nativos digitales" tienen incorporada la comprensión, la destreza y la utilización de Internet -y en particular las redes sociales y otros medios- muy por encima que la de sus padres y otros adultos, pero carecen de percepción de riesgos, los cuales denomino: huérfanos digitales. 
El centro de la escena y principal desafío pasa por la adversidad que atraviesa y que debe enfrentar el mundo adulto, los "inmigrantes digitales", donde predomina la falta de conciencia de los peligros, la escasa experiencia y habilidad del manejo de los dispositivos, la no comprensión de los contenidos nocivos a los que se exponen a diario los chicos, la negligencia y falta de información. Sin dudas la construcción de una ciudadanía digital segura, es responsabilidad y compromiso de todos. (Fuente Agencia Télam).

(*) Abogado. Director de la OGN Grooming Argentina.

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