El riego, clave para la salud de las plantas

SUPLEMENTO RURAL 26 de octubre Por
Si a una planta no se la riega en forma adecuada, puede perder fuerza y marchitarse. En cambio si se excede en el riego, las raíces pueden llegar a pudrirse. Por eso es necesario conocer la planta y sus necesidades.
FOTO ARCHIVO REGAR LAS PLANTAS. Una tarea necesaria, más aún en los días en que aumentan las temperaturas.
FOTO ARCHIVO REGAR LAS PLANTAS. Una tarea necesaria, más aún en los días en que aumentan las temperaturas.
No son necesarias demasiadas palabras para demostrar que el agua es uno de los elementos esenciales para la vida de las plantas. Hay que tener en cuenta que, además de tener la importancia fundamental de saciar la sed, tiene también la función igualmente importante de contribuir a su nutrición transportando hacia las raíces las sustancias nutritivas.
Las plantas pueden absorber las sales minerales y las sustancias químicas del terreno solo si están disueltas en el agua de los riegos o de lluvia, ya que de esta forma se convierten en sustancias asimilables por la planta.

¿CUANDO Y CUANTO
SE DEBE REGAR?
No es posible establecer una norma precisa porque cada especie, e incluso cada planta (en relación con la edad, el tamaño, con el terreno, con el ambiente en el que vive) puede tener exigencias particulares.
Se puede, sin embargo, indicar algunos puntos esenciales que han de ser tenidos siempre en cuenta:
- En general las plantas sufren mayores daños por excesos que por defecto de riego.
- El comienzo del marchitamiento de las hojas es el primer síntoma claro de una urgente necesidad de agua.
- Cuando la necesidad de agua se hace dramática, las señales de alarma por parte de la planta se hacen aún más evidentes, las hojas comienzan a acartonarse y las más bajas caen, desprendiéndose de las ramas con todo el pecíolo.
- Los riegos deben efectuarse evitando que el agua caiga con excesiva violencia sobre el terreno para no correr el riesgo de remover la tierra y poner al descubierto las raíces más superficiales.
- Las plantas de interior han de ser bañadas con la regadera y rociadas con un vaporizador.
- El césped se riega haciendo que el agua caiga desde lo alto, bajo forma de lluvia. Este tipo de instalación puede ser fija o subterránea.
- El huerto requiere un cuidado especial, se desaconseja el uso de mangueras, que podría dañar las plantas más delicadas o provocar el marchitamiento de frutos en proceso de formación. Es mucho mejor usar el regador o disponer de una instalación subterránea.
- Los riegos al aire libre deben practicarse a la mañana temprano o después de la puesta del sol, cuando la tierra ha perdido una parte del calor acumulado durante el día y el follaje resulta frío al tocarlo, la evaporación del agua es así menos fuerte y las plantas pueden beneficiarse más de los riegos.
Ahora nos preguntamos: ¿cuánta agua debemos suministrar?
Naturalmente, cada especie vegetal tiene sus necesidades particulares de agua, pero para satisfacer plenamente las exigencias de las plantas es conveniente saber que no toda el agua que se le suministra redunda en beneficios propios.
El terreno según su composición retiene más o menos agua. Además, a la cantidad de agua retenida por la tierra, se debe añadir la que se pierde por el flujo natural.
Es conveniente disponer de una bomba subterránea para el suministro del agua de riego y no utilizar el agua de red potable...
Y traspolando todo esto a nuestro diario vivir…
Examinemos nuestra vida y detectemos qué relaciones, sustancias y emociones tóxicas están alimentándose de nuestra energía y arrebatando lo nuestro para darlo a otros. Eliminémosla.
Hasta la próxima semana, María Paula.  

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