Huelgas docentes

Editorial 25 de octubre Por
Las huelgas docentes entre 1983 y 2014 tuvieron un costo de 712 millones de dólares.

Las huelgas docentes tienen un efecto negativo en todo sentido, tanto por la escolaridad perdida y que nunca se recupera a pesar de las advertencias, como así también por elevado costo económico. Recientemente fue divulgado un muy interesante informe realizado por Gustavo Bazzan y publicado en Clarín, sostenido en datos obtenidos en un trabajo compartido por los economistas David Jaume -argentino- y el sueco Alexander Willén, bajo el título "Los efectos de largo plazo de las huelgas docentes en la Argentina".
Se revela una serie de aspectos, que aunque no desconocidos, son sin embargo impactantes cuando se presentan en números y estadísticas. En primer lugar y como para describir un panorama realmente amplio e irrefutable, tenemos la cantidad de días de clase que se ha perdido en cada distrito entre 1983 y 2014: encabeza esta lamentable nómina Río Negro con 392 días sin clases, seguida por Tucumán y Jujuy con 383, luego Neuquén 376, Salta 321, mientras que en sexto lugar aparece la provincia de Santa Fe con 315 días sin clases, completando Entre Ríos 301, Chaco 295, La Rioja 293, Chubut 274, Catamarca 272, Santiago del Estero 271, San Juan 251, Buenos Aires 246, Santa Cruz 204, Corrientes 193, Córdoba 185, Tierra del Fuego 176, Mendoza 122, San Luis 98, Misiones 83, Ciudad de Buenos Aires 79, Formosa 53 y aunque última en este caso pero primera por tener la menor cantidad de días perdidos está La Pampa con 49.
Durante ese lapso 1983-2014 hubo en nuestro país 1.389 huelgas, perdiendo cada distrito un muy alto promedio de días de clase durante esos 32 años, tal como se lo puede conferir en el dato completo del párrafo anterior.
Si bien la perspectiva completa es desoladora, la pérdida económica es impactante, señalándose que "el grupo de personas de similar edad sometidos a esos días de huelga experimentó una reducción de 1,84% en años de educación, 2,89% en sus ingresos laborales mensuales y 2,22% en sus salarios horarios. Todo en comparación con quienes no sufrieron huelgas", ampliándose que la exposición a los paros disminuye la probabilidad de finalizar el secundario en 4,22% y de obtener un título universitario en 6,4%.
Cuando se traduce esos porcentajes a dinero, tenemos que cálculos simples estiman una pérdida de 712 millones de dólares, proveniente de la pérdida de salario y participación laboral de aquellos individuos que estuvieron afectados por las huelgas durante su educación primaria. Primera y llamativa conclusión: si esa masa de dinero se utilizara para incrementar los salarios docentes y evitar huelgas, los ingresos anuales aumentarían un 19%.
Según lo explican los propios autores del informe, inicialmente se obtuvo el detalle de huelgas, nacionales o provinciales entre 1983 y 2014, recurriéndose luego a la Encuesta Permanente de Hogares entre 2003 y 2015 rastreando año y provincia de nacimiento de quienes concurrieron a la escuela primaria desde 1983, con lo cual se consiguió asignar los días de huelga que soportaron cuando tenían entre 5 y 12 años de edad. Incorporados esos datos a una fórmula econométrica en los que se añadieron los ingresos promedio de quienes nacieron en 1985 en cada distrito. Viendo lo que gana la gente entre 30 y 40 años, comparando con personas de igual edad y de distintas provincias, los ingresos, la participación laboral, la probabilidad y proporción de egresos de cada cohorte y los que ingresaron a la universidad. 
Otro dato interesante que surge de este estudio es que las huelgas docentes tuvieron impactos diferentes según el género, ya que en el caso de los hombres obtienen empleos menos calificados y por ende sus ingresos son menores, en tanto que las mujeres tienen menos participación laboral, dedican más horas a las tareas del hogar, tienen hijos más temprano y a su vez esos hijos reciben menos educación.
Se puntualiza además que como modo de defensa la clase media comenzó en los años '90 una migración hacia la escuela privada, lo cual ahora también sucede con las familias más pobres. Es que todos advierten que "las huelgas los afectan en su dinámica laboral, que afecta las posibilidades futuras de sus hijos y por eso se van de la escuela pública". Contundente.

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