Fue un vendaval

Notas de Opinión 23 de octubre Por
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EL FESTEJO. La gente de Cambiemos celebrando la goleada. FOTO J. BARRERA
EL FESTEJO. La gente de Cambiemos celebrando la goleada. FOTO J. BARRERA
La oleada de Cambiemos, como en todo el país, también arrasó en Rafaela. En realidad, muy pocos suponían que los resultados de las primarias de agosto pasado podían modificarse demasiado, aunque fueron modificados y bastante sustancialmente, dando mayor ventaja todavía al ganador de entonces, por supuesto en desmedro del resto, que eran justamente los que suponían que podían aumentar sus caudales para pujar por la siempre esquiva quinta banca. La cual, finalmente, apenas si logró quedársela el justicialismo, siendo todos los plenos restantes, nada menos que cuatro bancas, para el contundente ganador.
Esta combinación de radicales (Leonardo Viotti y Alejandra Sagardoy), macristas (Lalo Bonino) y demoprogresistas (Marta Pascual) incluidos dentro de Cambiemos fue un verdadero vendaval de votos, no hay otra manera de definirlo. Nunca antes, un solo nucleamiento político se había quedado con tal cantidad de bancas en Rafaela. Poco por agregar. También se repitió en la elección de diputados nacionales, contundente triunfo de Cambiemos (Cantard), sobre el Frente Justicialista (Rossi) y Contigiani (Frente Progresista). 
Cuando se dan esta clase de diferencias de caudal queda poco por analizar o tratar de buscar entretelones, los números cantan por sí solos y están más allá de todas las palabras que puedan enhebrarse. De todos modos, la avalancha en la ciudad es parte de lo que sucedió en casi toda la Argentina, que está más allá de gestiones e incluso de los propios nombres de los candidatos. Tras las primarias de agosto mucho se habló de estos temas, hubo duros cuestionamientos y se puso en tela de juicio la atracción que tenían para los electores algunos candidatos que salieron bastante maltrechos. Hoy parece haber quedado claro que cuando se dan estas circunstancias de cambio, no hay nada ni nadie que pueda torcer la voluntad de la gente. 
Casi el 62% de los votos es inédito para Rafaela. Activando la memoria, hubo un enorme respaldo para Mario Verdú en 1990 cuando fue elegido diputado nacional, pero sin llegar a esa cifra.
Cada uno sabrá lo que le toca y corresponde, válido tanto para los que ganaron como los que perdieron. Por supuesto que causas y factores siempre existen, y lo importante es saber detectarlos. Nada es definitivo ni para siempre, algo en que los políticos, más que nadie, son expertos.
Un resultado que aunque previsto no lo era como esta figura de bola de nieve, que apunta directamente a 2019 cuando se ponga en juego la intendencia, aunque falte mucho, siendo una instancia que no es la primera vez que se vive, ya que en 2013 había ganado estas mismas legislativas el Frente Progresista y dos años después Castellano retuvo con total comodidad su cargo. 
Peguemos un imaginario salto a diciembre, cuando asuman los nuevos ediles electos, que darán al Concejo Municipal una fisonomía muy distinta, pues Cambiemos contará con nada menos que 6 bancas -los actuales Hugo Menossi y Carina Visintini, además del reelecto Raúl Bonino y quienes ayer también tuvieron ese mismo destino Leonardo Viotti, Alejandra Sagardoy y Marta Pascual-, el justicialismo con Silvio Bonafede y Evangelina Garrappa que siguen ocupando sus bancas además de Jorge Muriel que logró revalidar. Completa el demoprogresista Lisandro Mársico, del Frente Progresista, quien tiene mucha cercanía con el macrismo, que con su alianza redondearía un bloque de 7 integrantes. Control absoluto, lo que incluye no sólo los dos tercios, sino también las autoridades del Cuerpo, los cargos y todo lo que eso significa. Aunque siempre lo hubo, se abre una etapa de tupido diálogo y negociación.
Para cerrar, algo de números. En las primarias Cambiemos había sumado poco más de 21.000 votos y ahora pasó los 34.000, añadiendo espectaculares 13.000 sufragios. ¿De donde provinieron? De todos, les restaron tanto al peronismo como al Frente Progresista y especialmente por la mayor cantidad de votantes que hubo. El justicialismo perdió cerca de 4.000 votos de los 14.700 de agosto a los 11.000 de esta vez, en tanto que el Frente Progresista bajó 1.000 votos. Cada uno puede hacer sus cuentas -lamentos al margen- pero queda a la vista que Parra trasladó pocos de sus 4.700 votos y que los demócratas progresistas enfilaron hacia Cambiemos. 

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