Siempre la deuda

Editorial 20 de octubre Por
El endeudamiento es vertiginoso. De enero a septiembre subió 72.000 millones de dólares.

La deuda pública sigue ampliándose, y no se trata aquí de especulaciones electorales como suele suceder este tiempo, sino de información oficial difundida desde el Ministerio de Finanzas. Es que, de acuerdo al organismo, entre enero y septiembre -comprendiendo los primeros 9 meses del año- fueron emitidas Letras y Bonos por un total de 72.000 millones de dólares, que fueron a engrosar el endeudamiento, lo cual es algo muy preocupante debido a la velocidad que va adquiriendo el aumento de la deuda.
Es cierto y más que claro, que este vértigo adquirido por la toma de deuda por parte del gobierno, no sólo preocupa a la oposición que apunta hacia allí los dardos de sus críticas, sino también del propio gobierno, que por lo bajo algunos de sus voceros principales admiten que este ritmo de toma de préstamos no puede seguir de esta manera, pues indefectiblemente se marcha hacia una situación explosiva, que no es nueva para la Argentina, pero que por eso mismo debe ser evitada en virtud de las consecuencias que provoca.
Es que en estos primeros 9 meses del año contabilizados en el informe del propio Ministerio -aquí debe destacarse que no existe ocultamiento ni manipulación de la información- fueron emitidos bonos en nuestra moneda y en dólares y euros con vencimientos diversos, donde como curiosidad debe referirse que hasta hubo un bono a 100 años. Pero además también hubo letras del Tesoro Nacional tanto en pesos como dólares, lo cual provocó que la suma llegara a esos mencionados 72.000 millones de dólares, que salvan la situación momentánea evitando efectos de shock, pero que evidentemente alguna vez, más tarde o más temprano, habrá que pagar. Eso ya lo sabemos a la perfección, con todo el daño que le ha provocado al país, más cuando esos recursos fueron aplicados casi siempre para afrontar gastos corrientes en lugar de obras de infraestructura, y además sin considerar lo desviado hacia la corrupción, que ha sido espectacular en la última década.
Justamente, el factor mencionado sea tal vez uno de los más preocupantes, pues el país se endeuda pero las grandes obras necesarias no aparecieron. Tomar recursos en préstamo, y más aún en el volumen extraordinario como sucede ahora, para destinarlos a financiar gastos corrientes y de funcionamiento, sin dudas lleva hacia un destino muy complicado, por el cual -además- ya hemos pasado en otras ocasiones.
Queda además, y esto debe también decirse, un lapso de 3 meses hasta fin de año durante el cual seguramente se mantendrá esta política de endeudamiento, ya que de otra manera no se podrá sostener el nivel del gasto público. En tal sentido tenemos, confirmando lo expresado, que en este prime tramo de octubre ya fueron emitidas letras por 800 millones de dólares. Muchos han tratado de asustar con nuevos ajustes, pero los mismos son indefectibles pues de lo contrario la Argentina se encaminará hacia un nuevo estado de quiebra. Los subsidios no pueden sostenerse en los actuales volúmenes, aún cuando se han reducido, ni tampoco el elevadísimo exceso de gastos evitables que demanda el funcionamiento de un Estado elefantiásico.
Con estas colocaciones de deuda, que debe dejarse aclarado no incluyen los créditos de organismos financieros internacionales, ni tampoco los adelantos transitorios del Banco Central ni menos las emisiones efectuadas por las provincias, el gobierno estuvo cubriendo vencimientos de capital e intereses, pero gran parte se destinó a cubrir el enorme déficit fiscal. Es decir, los ingresos siempre corren detrás de los egresos, y así no existen finanzas que pueden soportar a lo largo del tiempo.
Si a la nueva deuda se le restan los vencimientos abonados, queda igualmente un fuerte incremento de la deuda pública. El gobierno había previsto en el presupuesto una ampliación de 44.000 millones de dólares, meta que es altamente probable sea incumplida, pues ya se habla de 52.000 millones de la divisa estadounidense. 
Luego de estos vaivenes e inestabilidades, la estimación oficial es que a fin de año la deuda pública estaría en el orden de los 317.000 millones de dólares, sin incluir 13.000 millones del saldo del cupón PBI de un bono. Lo cual equivale al 60% del PBI, siendo lo más preocupante e intranquilizador el acelaramiento con el cual crece la deuda.

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