Siempre la inflación

Editorial 16 de octubre Por
En el noveno mes del año hubo 1,9% de inflación y 17,6% en el acumulado.

La inflación se encuentra siempre al acecho, eso lo tenemos por demás comprobado. En este noveno mes del año recientemente concluido, cuando todos los síntomas inflacionarios parecían estar en letargo, volvió a mostrarse un número realmente inquietante con ese 1,9% que estremeció. y aún más que eso preocupó, a todo el mundo. Es decir, tanto a quienes gobiernan que parecen mostrar una cierta desorientación ante esta elevación de las cifras del costo de vida, como y muy especialmente, a todos quienes debemos pagar las consecuencias.
Hablar de inflación en la Argentina, y más todavía cuando hacia sus efectos perniciosos se apunta, parece ser una obviedad. Es que absolutamente todos, tanto quienes se favorecen -que también los hay y los hubo- como quienes se perjudican, y mucho, tienen total conocimiento de lo que es la inflación. Durante mucho tiempos nos castigó, y muy feo, como para olvidarla.
Esta suba de 1,9% que experimentaron los precios minoristas en septiembre ha provocado que en los primeros nueve meses, es decir, los tres primeros trimestres que lo conforman en su totalidad, la inflación haya trepado a 17,6%, quedando todavía por transcurrir el del cierre que integran octubre, noviembre y diciembre, meses por demás complicados, en especial el último de ellos que viene con el arrastre de las fiestas y de un fin de año que suele encarecer precios más por costumbre que otra cosa. 
El haber dejado atrás el número 17 por 6 centésimas, que fue la cantidad que había establecido como tope el gobierno al iniciar el año, constituye toda una simbología, aún cuando luego esa cifra se vino ampliando de acuerdo a la marcha y las circunstancias que se debieron enfrentar. 
Lo más grave es que el empuje inflacionario de septiembre estuvo dado por los alimentos con 1,8 la vestimenta con 3,8 y la salud con 2,4 por ciento. Tres elementos que combinados pueden parecer de no tanto efecto, pero en especial incide y fuerte el primero de los referidos al englobar los alimentos, insumos indispensables. Lo cual justo se da en momentos en que se supo también que el consumo experimentaba una leve mejoría de 0,4%, que no es para celebrar en exceso pero que podría haber significado el comienzo de una tendencia positiva en ese sentido.
Un dato a tener muy en cuenta es que este golpe inflacionario del mes anterior que llegó a 1,9% fue el más alto desde aquél 2,6% de abril pasado, cuando comenzó a retroceder con el envío de muy positivas señales, haciendo renacer un optimismo que ahora sufrió un nuevo bajón.
Esta intranquilidad y preocupación por el flagelo no sólo se remitió a las esferas oficiales, sino también repercutió fuerte en el ámbito privado, donde las estimaciones eran muy distintas, volviendo a tender un manto de incertidumbre por delante. Es que con inflación en movimiento, y con tales cantidades, se hace difícil planificar la economía y mucho más que eso la producción. Aspectos en los cuales está depositada la confianza para poder recuperar, en forma sustentable, la actividad en general.
Para dar una idea más precisa sobre el sacudón que constituyó este índice del mes de la primavera, digamos que de acuerdo a los relevamientos del Banco Central la inflación esperada era de 1,3%, en tanto que la de las consultoras privadas rondaba en el 1,6%. Aunque parezcan diferencias pequeñas con la realidad, tienen un alto impacto negativo, especialmente en lo que hace al análisis del futuro y la decisión sobre inversiones, fundamentales para alcanzar la reactivación y dar sustentabilidad a la generación de empleo.
Todo permite suponer que la nueva meta de 20% de inflación anual que se fijó el gobierno, habiendo tenido ya un acumulado de 17,6% y restando agregar el último trimestre, será muy difícil de cumplir, con lo cual se podría volver a incrementar la cifra tal como sucedió la primera vez. Eso constituiría un golpe para la credibilidad y en especial para la falta de previsibilidad en evidencia.
De todas maneras, aunque no deben apresurarse los acontecimientos, queda claro que aún restan ajustarse algunos mecanismos en la economía, sin olvidar que quedan por delante nuevos ajustes de tarifas.

Te puede interesar