GANADORES

Sociales 14 de octubre Por
SENSACIONES Y SENTIMIENTOS
Los hay de todas clases. Están en todos los estamentos y son más frecuentes de lo que desearíamos.
De algún modo, puede suponerse que surgieron del folclore tan particular del tango: un elemento necesario para completar el espectro social que todos integramos.
Para identificarlos claramente, los ventajeros.
Armados de sonrisas neutras y miradas a fondo -que intentan ser intimidatorias o, al menos, compradoras- avanzan con la convicción y firmeza de los que todo lo saben y que están de vuelta mucho antes de que los demás empiecen a ir. Habitan cualquier organización o grupo, sea local o nacional, público o privado, pequeño o grande en potencial, siendo el perjuicio que causen proporcional a estos; representando una modalidad tomada de los boy scouts, necesitan hacer la “buena acción” diaria. Para decirlo con elegancia, los ventajeros no son lo mejor de la sociedad.
Sin diferenciación de sexo, edad o condición social, exhiben sus -ya ampliamente conocidos- recursos, recibiendo muchas veces el beneficio de la duda (¿no lo habrán hecho de buena fe? ¿no será que no vieron que otras personas están formando la fila?).
Pueblan la flora y la fauna (más bien la última, a la que componen) de la colectividad humana; no tienen un solo ambiente propicio determinado. Como productos en y de sí mismos, están hechos de la misma materia básica que los demás, esos que crearon y respetan las necesarias reglas de buena convivencia.
A veces es el integrante de un equipo que corre menos que los demás y después festeja como propio el triunfo colectivo, otras el compañero (¿) de oficina que dice no saber hacer un trabajo para que se lo den a otro, o el que cuando nota que hay un conflicto cerca simula no ver ni escuchar o, también, el que intenta siempre entrar por la ventana porque sabe que por la puerta no va a obtener lo que otros buscan por derecha, es el que tiene una larga lista de “contactos” -siempre disponible y actualizada para todos los fines-, el que nunca se prepara estudiando -ni está capacitado para nada- pero igual aspira a todo…
Está claro de que no hay duda de por qué actúa así: siempre conseguirá algún beneficio, no importándole tanto si fue menor o muy significativo, el triunfo será haberlo conseguido por medio del menor esfuerzo y sin los méritos que hicieron otros para lograrlo.
No deberían olvidar los ventajeros, el ejemplo del espejismo y de la idea de alcanzar el horizonte -esas ilusiones ópticas que solamente tienen los-que-ganan-la-carrera-antes-de-largar, que el efecto de las mentiras no dura indefinidamente. De tanto mirar solamente el costado que los favorece, terminan generando una autoconfusión: por medio de su personalizada visión se consideran triunfadores, los que inventaron la astucia, los que lo podrán todo moviendo solamente un dedo.

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