La evaluación docente

Editorial 13 de octubre Por
La evaluación docente se traduce en una mejora del aprendizaje de los alumnos.
Otra vez gana fuerza la discusión sobre la formación y la evaluación de los maestros argentinos, generándose múltiples opiniones ya sea desde el lugar que se ocupe: gobiernos o ministerios de educación, gremios, sociedad civil e incluso organizaciones estudiantiles, entre otros espacios. 
Un informe del Instituto de Desarrollo Social Argentino (Idesa) destacó que si bien la Ley de Educación Nacional del año 2006 estableció la evaluación como política para la calidad educativa, pasó más de una década para que se anunciara la evaluación de los docentes. El análisis de esta entidad especializada considera que el rechazo y las polémicas carecen de sustento ya que la evaluación docente es una buena práctica educativa, muy utilizada en otros países e imprescindible para que los crecientes recursos que se invierten en salarios y cargos docentes redunden en mejor educación de los alumnos.
A partir del anuncio por parte del Gobierno nacional de la implementación del operativo Enseñar, lo que puede definirse como una evaluación diagnóstica que se hará a los futuros docentes en el último año de su formación. En tal sentido, se consigna que el objetivo es mejorar la formación docente, apoyar a los maestros en sus primeros pasos en la enseñanza y promover la reflexión crítica de la pedagogía que se aplica en cada escuela. Además, puntualiza que es de carácter nacional y se lleva a cabo en institutos de formación docente estatales y privados. 
La respuesta de los sindicatos a esta iniciativa, que se hace en el marco de la Ley de Educación Nacional sancionada en el año 2006 y que fue consensuada y reglamentada por el Consejo Federal de Educación, fueron decididamente críticas por considerar que se trata de un ataque a la escuela pública.
De acuerdo a Idesa, para evaluar la pertinencia de estos cuestionamientos, es útil analizar la magnitud de los recursos recibidos por las escuelas estatales desde que se sancionó la Ley Nacional de Educación. Según datos del Ministerio de Educación, entre los años 2006 y 2015 se observa que entre las escuelas del Estado se incrementó un 19% la cantidad de cargos docentes de primaria. En tanto, el salario docente de primaria aumentó en promedio un 41% por encima de la inflación mientras que la cantidad de alumnos de primaria pasó de 3,6 millones a 3,3 millones, o sea, la matrícula se redujo un -8%.
Así, estos datos reflejan que la sanción de la Ley Nacional de Educación llegó asociada con un importante aumento en la inversión educativa. La mayor parte de estos recursos fueron destinados al aumento de la dotación de docentes y a la mejora de sus remuneraciones aunque en forma paralela se registró un descenso de la matrícula, fundamentalmente porque muchas familias optaron por enviar sus hijos a las escuelas privadas. Otro dato es que el 70% de la reducción de matrícula en escuelas estatales se explica por crecimiento en las escuelas privadas.
Para Idesa, se trata de evidencias muy contundentes de que el principal y más complejo desafío no es aumentar los presupuestos educativos sino mejorar la gestión.
En este marco, uno de los pilares del éxito de los sistemas educativos en la experiencia internacional es la jerarquización de la profesión docente. Dado que la remuneración de los educadores ha mejorado respecto al resto de los trabajadores el argumento de que el fracaso educativo argentino se debe a los bajos salarios es falso. Por el contrario, la docencia aparece como una alternativa laboral muy apetecible para muchas personas de acuerdo al análisis de Idesa.
Al respecto, concluyó que uno de los problemas es que bajo un sistema que no evalúa ni premia ni castiga los incentivos llevan a incorporar como docente a gente que no tiene vocación ni capacidad para serlo. Por tanto, prima la mediocridad derivada de que el interés pasa por el salario, las condiciones favorables de trabajo y la futura jubilación por encima del compromiso con el aprendizaje de los alumnos, por lo cual considera necesario romper esta lógica jerarquizando la docencia a partir de la evaluación de desempeños y un régimen salarial sensible al compromiso del educador con sus alumnos.
Por último, el informe destaca que la función social del educador es demasiado importante como para dejarla librada al interés individual o a los intereses corporativos. En este contexto, considera importante usar esta herramienta clave de gestión, que es la evaluación, no para penalizar sino jerarquizar, identificando y reconociendo a los docentes que demuestren capacidad, vocación y compromiso con la formación de sus alumnos.



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