Crisis de las instituciones

Editorial 05 de octubre Por
Editorial
En la Argentina actual, al menos una buena parte de las instituciones no parecen generar confianza en la ciudadanía. La corrupción constituye un mal endémico que atraviesa todos los poderes del Estado en mayor o menor medida, con funcionarios, legisladores y hasta jueces cuestionados por sus desempeños y en algunos casos acusados por enriquecimiento ilícito. No es que se trate de una problemática exclusiva de la Argentina, sino basta una mirada al escándalo del Lava Jato en Brasil que además salpica a dirigentes de primera línea de otros gobiernos de la región. 
No nos vayamos tan lejos. En Rafaela no son pocos los vecinos que cuando son víctimas de un delito optan por no hacer la denuncia en la institución policial porque están convencidos de que es inútil, de que no atraparán a los ladrones, de que no recuperarán sus bienes y, finalmente, que no habrá justicia. Es una sensación de impotencia en el marco de un cuadro de deterioro de las instituciones. 
En un reciente informe elaborado por la consultora Taquion en conjunto con la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y la firma Axonier, se concluyó que los sindicatos son las instituciones con peor nivel de confianza entre los argentinos. Sostiene que siete de cada 10 personas posee "poco o ningún" grado de confianza en las organizaciones gremiales, mientras que apenas 8% los considera "bastante o muy" confiables. En tal sentido, el trabajo destacó que la imagen negativa en los sindicatos creció 14,5% en un año, en tanto que la positiva cayó 2,6% en el mismo lapso.
Casos como el del titular de la UOCRA Seccional La Plata, "Pata" Medina, constituyen un enorme golpe a la ya alicaída imagen que tienen los gremios, dominados por "los mismos de siempre" que se mantienen a partir de aceitados mecanismos para evitar la aparición de listas opositoras en épocas de elecciones. 
De acuerdo al informe de Taquion, la familia, el Gobierno nacional y las fuerzas de seguridad como Policía y la Gendarmería aumentaron su imagen positiva y redujeron la negativa. En contraposición, y a la par de los gremios, la Justicia y el Congreso empeoraron la generación de confianza en los argentinos.
El director del Programa de Opinión Pública de la UAI, Sergio Doval, se preguntó si hay futuro cuando no hay confianza en las instituciones. Y dijo "El 27,7% de los argentinos, ante la situación actual y lo que esperan del futuro del país, piensa más en irse que en quedarse. A pesar del caso Maldonado, la gente tiene más confianza en el ejército y la gendarmería respecto del año pasado. El gobierno creció un 7% en confianza, pero el 60% del país cree que las últimas elecciones son un llamado de atención para cambiemos más que una muestra de apoyo. Mientras tanto los sindicatos baten récords llegando a superar el 70% de desconfianza en los argentinos seguido por la justicia con un 65%.
Para el analista, la confianza en un Estado no es indivisible de la confianza de las instituciones que lo componen, ni de la confianza de las instituciones con quienes interactúa: aquí incluimos, las instituciones sindicales, de la justicia, parlamentarias, fuerzas de seguridad, y al propio gobierno, es decir: al otro. 
El informe considera, respecto a la falta de confianza, que hay indicios claros de lo que hace un tiempo es una constante en este país: la justicia no aporta al ordenamiento social, ni a la solución de las discusiones más básicas. El descreimiento en ella (el 65% del país le desconfía, aumentó un 5% respecto al año pasado) es un síntoma muy significativo, de este problema. "Si yo no confío en la justicia, quién podrá dirimir mis desencuentros con el otro, si no hay una voz que ponga un punto final, ¿como podrá soslayarse la discusión? ¿Qué lado de la Grieta tiene razón?", manifestó Doval.
Asimismo, planteó que "la polarización no es una condición de esta sociedad politizada, es una consecuencia de esta comunidad sin confianza en las instituciones". Por esta razón, es que más del 70% de la población argentina, tiene una mala imagen de los sindicatos. 
Ahora bien, agrega el especialista, llama la atención el incremento de casi 13 puntos en la desconfianza de la gente para con el Congreso. Durante este año el Congreso ha tenido poca o nula actividad, y en un marco comunicacional del “hacer” que el gobierno plantea día a día, pareciera estar en otra sintonía para la sociedad. "Volviendo al comienzo, sin confianza en las instituciones que componen interna o externamente a un país, ¿cómo tendremos una economía pujante y creciente en el largo plazo, si no tenemos confianza en los cimientos de lo que le da sentido a convivir en comunidad?", señala en forma de disparador para un debate siempre abierto en torno a la calidad institucional. 




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