Sumas que restan

Notas de Opinión 17 de septiembre Por
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Miren si será complicado este país, que hasta la Corte Suprema de Justicia de nuestra provincia, por tomar un caso bien demostrativo, y además cercano, al tener que resolver la cuestión de la constitucionalidad de la ley de descanso dominical, empataron 3 a 3 con los votos. Hace poco el propio presidente Daniel Erbetta había anticipado esta situación, diciendo además que "una Corte con seis miembros es inviable", pues deja librada la posibilidad de empates. ¿Qué dice la Constitución? En el artículo 84 establece "la Corte Suprema de Justicia se compone de cinco miembros como mínimo", sin embargo ahora son seis, cifra par y divisible por dos como sucede con este tema del trabajo dominical en los supermercados, que por lo tanto queda pendiente. Ahora se designará un juez por sorteo para que su voto defina, si bien todo indica que cualquiera sea su decisión, el sector desfavorecido recurrirá como instancia final a la Corte Suprema de la Nación. 
Si una Corte par trae estos problemas, ¿a quién se le ocurrió esta conformación numérica? La lógica, según el propio Erbetta, eran cinco o siete, o cualquier número que se disponga, pero impar. Sin embargo se eligió par y los fallos -como en este caso- pueden salir empatados. Es decir, pasando en limpio, más engorro para temas de por si engorrosos.
Y, ¿qué les parece? Como ejemplo basta y sobra para el calificativo de complicado, pero si además sumamos la estampida de despropósitos de algunos gobernantes, funcionarios, legisladores y políticos en general, sin dejar de lado gremialistas, empresarios y periodistas, mucho menos esas fuerzas militantes y activistas que responden algo a convicciones pero mucho más a retribuciones, tenemos conformado un escenario donde don Chicho, Stavisky, la Mignón y don Bosco, portan el estandarte con las figuras de la biblia y el calefón. Una descripción pensada hace 83 años, pero siempre vigente.
Diariamente se suman nuevos aportes justificando el pensamiento discepoliano, como de dos gobernadores peronistas estos días. El pampeano Verna, perdedor en las Paso en su feudo, con gran parte de la provincia tapada por el agua -inundaciones que son la cara visible de la desidia- salió a decir "no me vengan con el cuento que el campo da trabajo" y otras gansadas por el estilo, confrontando a un sector que le votó en contra. Tal vez debió repasar algunas estadísticas, pues el campo aporta a La Pampa el 90% de su actividad económica. No se quedó atrás el tucumano Manzur, quien no tuvo mejor idea para tratar de defender el azúcar que produce su provincia, pidiendo que no se prohiba dejarla al alcance de los clientes en las mesas de un bar, como ocurre con la sal. Si eso es defender a la industria, es poco probable que evite la debacle.
Claro, cuestiones como estas al lado del caso Maldonado o de todo lo que gira en torno a la ex presidenta Cristina Kirchner, con la avalancha judicial que al fin parece estar avanzando sobre la década de la corrupción, parecen nada. Granitos de arena, pero por acumulación formando el desierto.
Todo parece convertirse en una suma de desaciertos, cuando debería ser exactamente lo contrario, pues deberían ser las excepciones. En la desaparición de Maldonado se equivocó el gobierno, falló la Gendarmería, también la justicia, erró feo el kirchnerismo eligiendo este reclamo en lugar de la economía que está repuntando, para sostener su campaña electoral. Avanzando en otro plano se volvió a equivocar CFK en su convocatoria a la unidad opositora ofreciéndose como bandera, consiguiendo sólo unificar rechazos, y ni que hablar de su perspicacia para elegir candidatos a dedo, con Fernanda Vallejos volvió a repetir lo de Aníbal Fernández, Sabatella y Zannini. El macrismo, agradecido, algunos ya dicen que con sus ideas le aporta más que Durán Barba. 
La imagen de CFK durante la misa realizada en Merlo por Santiago Maldonado, ocasión en que fue increpada por la madre de una de las víctimas de Once -que aún están esperando sus condolencias-, es todo un símbolo, de tanta elocuencia gráfica que no necesita ninguna clase de interpretaciones. Pero sin dudas, la coronación de la semana, sosteniendo una centralidad que diseña muy bien, la tuvo la entrevista con Luis Novaresio. Por la entrevista misma, no por su contenido, donde no aclaró nada y respondió sin repreguntas, sobre la gran fortuna familiar lo consideró cosa juzgada, siendo "disparates" los cargos por asociación ilícita y el encubrimiento de Irán, dijo que con Macri no hay estado de derecho y nos comparó con Venezuela, que el suyo no fue un gobierno corrupto, y además, por si fuera poco calificó a "678" como democrático. En lo político ofreció su declinación en 2019 si es un estorbo para el peronismo, manera de ir anticipando su candidatura. Nada nuevo bajo el sol.

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