CARTAS DE LECTORES

Locales 16/09/2017 Por
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SANTIAGO II

Al expresarnos públicamente, estamos expuestos a recibir respuestas de diversa índole. El día, 12/09/2017 en este medio se publicó una carta de lectores de la Sra. Julieta Mariana Bianco, considerando sus frondosos laureles, intentaré en este escrito abrirme camino entre ellos, aportando mi parecer, en busca del siempre difícil equilibrio. Como bien dice su texto, es una apasionada por la historia, gusto que compartimos, aunque omite mencionar, que la historia nunca es objetiva sino que siempre es subjetiva, dicho en criollo, la historia es del que la escribe. Creo que es la primera lección que se debe transmitir a las personas o alumnos interesados en tan enriquecedora materia. Debiendo destacar, la importancia de la fuente o el autor, no todos tienen la misma mirada sobre un mismo hecho. Pero también importa el tamaño de la fuente, o sea los medios para difundir esa mirada.
No es lo mismo editar trescientos libros que cincuenta mil ejemplares, o contar con una red de librerías y pautas publicitarias a nivel nacional, a tener la limitación de lo local. Las ideas, como la historia, se imponen, y se logra no solo a través de la literatura, o los periódicos, sino ahora también, con los medios audiovisuales y la red.
En otro párrafo se dirige a sus colegas docentes, proponiendo no impregnar a sus alumnos con conclusiones propias, acerca de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, esto a simple vista puede parecer apropiado, aunque en lo personal preferiría que el docente exprese su parecer, motivando a sus alumnos a analizar y obtener sus propias conclusiones, una manera más honesta de cara a un intercambio franco.
Pero, hay algo más fuerte que origina mi respuesta, y es su intento de cambiar la escala de valores que debe tener una sociedad, al minimizar el impacto sobre la desaparición de Santiago por parte del Estado. Cuando dice: (textual) "Mientras tanto, ignoramos tantas situaciones de la realidad, tanta cotidianeidad, que tristemente nos pasa “por el costado”. ¿Acaso lo cotidiano supera en importancia al respeto por los derechos humanos, base de toda sociedad moderna, que se precie de ser libre y organizada en democracia? ¿El perder el colectivo, o la cuenta de la luz o el precio de la carne, puede sobrepasar este acontecer? ¿No es lógico como sociedad, que este hecho conmocionante, coloque en un plano inferior de preocupación, la lucha diaria de cada individuo?
Su nota habla de los ciclos de nuestra historia, con cierta frivolidad, cuando todavía nos duele la carne quemada de los años de plomo, los aviones que arrojaban gente, los desaparecidos, la angustia permanente, y la frustración de un pueblo, fruto de intereses mezquinos, tanto políticos como económicos que parece desconocer. Muy por el contrario creo que necesitamos, compromiso y memoria de la sociedad, solo así nuestros derechos no serán avasallados. Para terminar Ud. menciona un muro que es necesario saltar, para así poder construir un país unido, esto trae a mi memoria un hermoso tango que dice, “...veras que la medianera no está en la mitad…” prefiero estar del lado de los muchos que tienen poco, en lugar de andar saltando muros, y poder caer en el sillón de Susana Giménez.
 Carlos Pedemonte
 Nada

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