Hablando de sida

Notas de Opinión 12 de septiembre Por
Durante el simposio realizado por la Fundación Huésped, se habló de todos los temas. Uno de ellos, el consumo de marihuana.
Desde su descubrimiento, hace más de 30 años, el sida pasó por muchísimas etapas y casi todas ellas tuvieron algo en común: tener que vencer distintos tabúes. En 2017 uno podría pensar que esa lucha, encarnada sobre todo por las personas que tienen el virus o han desarrollado la enfermedad, ya debería ser sólo un recuerdo. Sin embargo quedan aún muchos frentes abiertos.
La defensa de los derechos humanos ha sido un emblema de las organizaciones civiles de personas que viven con VIH y que por el momento no pueden descansar demasiado ya que, a pesar de los matices y los logros, la discriminación y la estigmatización siguen siendo una parte grande del problema. Por eso, hay que seguir batallando para ponerles un punto final. Sobre el tema se habló en profundidad, junto a vivencias, fuertes y conmovedoras, captando la atención de varios centenares de participantes del XIV Simposio Científico de Fundación Huésped que se desarrolló en Buenos Aires y que año tras año deja mucha tela para cortar.
Esta vez, el blanqueo que los pacientes hicieron del uso de la marihuana, algo bastante más habitual de lo que muchos suponen, fue uno de los aspectos sobresalientes de las tres intensas jornadas en las que se tocaron todos los aspectos médicos, científicos y sociales del VIH Sida.
El testimonio de una mujer reflejó la realidad de muchos a lo largo del país, siendo clave en la mesa redonda plenaria que más interés generó durante el encuentro: "Cannabis medicinal, recreativo y espiritual", que hizo parecer chico al enorme salón principal del Palais Rouge. La mujer hizo una crítica profunda al sistema de salud y pidió mayor comprensión a los médicos a los que "casi nunca podemos contarles que usamos marihuana". La situación que relató, con coraje y determinación, corresponde, sobre todo, a personas que están en tratamiento desde hace décadas y que soportan las consecuencias de las primeras drogas que generaban efectos colaterales muy severos.
Pedro Cahn, médico infectólogo, director de la Fundación Huésped, dijo al terminar las exposiciones, que lo del cannabis medicinal "fue sin dudas un tema novedoso y es además una necesidad fundamental en ciertos padecimientos". Cahn se apuró en aclarar que "lo cierto es que la mayoría de los pacientes con VIH sida no lo precisan pero hay grupos que por distintos motivos tienen cierta intolerancia a la medicación, o hace muchísimos años que están en tratamiento y tienen náuseas o efectos adversos que pueden manejar mejor con el consumo de cannabis. También, como ellos mismos lo expusieron en este simposio, es una manera de tolerar anímicamente ciertos contratiempos", exclamó.
El grupo Mamá Cultiva, una agrupación que fue vital para que se apruebe la Ley de Cannabis Medicinal que aún no fue reglamentada por el gobierno nacional. "Venimos a acompañar -dijo una de sus representantes- el pedido de las personas con VIH, su intención de seguir hablando de este tema. Nosotros notamos una gran hipocresía en la sociedad en general pero también en el campo de la medicina. En el proceso de la aprobación de la ley (el 29 de marzo de este año y por unanimidad) nosotras demostramos que estábamos ahí blanqueando una situación, que estábamos ayudando a nuestros hijos con conductas disruptivas, que éramos parte de familias encerradas por la enfermedad, con chicos con convulsiones y problemas severos, chicos que desde que usaban el aceite nos sonreían, nos miraban a los ojos, se conectaban... pero muchos seguían preguntando por los efectos adversos del cannabis cuando jamás se preocuparon por los efectos adversos de las decenas de remedios que nuestras hijas e hijos tomaban desde hacía años".
El consumo de antirretrovirales -se explicó- no es inocuo y menos después de 20 o 30 años; muchos de nosotros tenemos envejecimiento prematuro, tomamos antiácidos hace añares, paracetamol para las neuropatías, clonazepam para poder dormir, por eso, encontramos en esta planta el alivio que precisamos para estar mejor y seguir con nuestras vidas. Es hora de que nuestros médicos sepan que no somos un número, queremos que nos miren, de verdad".

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