Días agitados

Notas de Opinión 10 de septiembre Por
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TODO CON TODO. Los casos Maldonado y Nisman. FOTOS ARCHIVO
TODO CON TODO. Los casos Maldonado y Nisman. FOTOS ARCHIVO

Decididamente vivimos en un país complicado, donde los conflictos sobran y aparecen desde los cuatro costados, a veces previstos y anticipados y otras de manera inesperada, aunque en realidad aquí podamos esperarlo todo, ya que casi siempre la realidad supera a la imaginación, por más desarrollada que sea. Pasado y presente, aún siendo tan diferentes, suelen mezclarse mucho más de lo debido, y lamentablemente el que queda chamuscado es el futuro, ese mismo que se muestra siempre tan esquivo. Algo que va más allá de aspiraciones, deseos y más que nada esperanzas, muchas veces ultrajada por tantas frustraciones acumuladas. Retroceder la memoria, y no demasiado, es suficiente para mostrarnos un escenario en exceso complejo, incluso retorcido por tanta acumulación de circunstancias aviesas, hirientes y desafortunadas. 
Veamos la cotidianeidad, no hay respiro. El caso de la desaparición de Santiago Maldonado, más allá del justificado reclamo y la necesidad de dejarlo absolutamente esclarecido, es casi como un disparador del regreso a la violencia, habiéndose convertido en un factor de profundización de la grieta, en un momento en el cual la campaña política parece justificarlo todo, mezclándose urgencias, mezquindades e intereses personales, bajo un baño de imprevisibilidad que alarma.
La avalancha Maldonado, convertida en tal por la inhabilidad de manejo de la ministra Bullrich desde el comienzo de esta confusa y oscura historia, aún sin dejar de lado la gravedad del hecho en si mismo, ahora se mezcla con la fuerte avanzada judicial contra la ex presidenta Cristina Kirchner. Un cóctel realmente peligroso en vísperas de elecciones como la que se avecina, que es mucho más que una simple renovación de bancas legislativas. Sin que sea dramático, lo que está en juego es la fortísima colisión entre ambos lados de la grieta, y tal vez con un desenlace previsto para 2019, cuando las urnas definan presidente. No es poco.
El presidente Macri recién esta semana salió a decir algunas cosas sobre Maldonado, entre ellas que lo preocupa y está impaciente por la falta de resultados. ¿La verdad? es difícil que haya sido así, pues sería dejar en evidencia una falta de reacción muy grande, pues desde un primer momento la gravedad del caso requirió de su participación en las decisiones. Si Patricia Bullrich resolvió sola el respaldo a los gendarmes, la evolución posterior debería haberla alejado del cargo. Queda claro que hubo consulta, tal como ahora en que se dio vuelta la taba y se admitió tanto la desaparición forzada como la posible participación de los gendarmes.
Para la ex presidenta Cristina, aunque es probable se escabulla de un futuro enrejado, es cada vez más difícil lograr eludir el peso de algunas causas judiciales que le dejan casi nulo margen de maniobra. Una de ellas la del encubrimiento a Irán -que comparte con Timerman, Larroque, D'Elía y Esteche- nada menos que bajo el cargo de traición a la patria, que ella misma en aquella recordada conversación telefónica con Parrilli -el del calificativo que lo perseguirá hasta el final de sus días-, dijo que era "la más brava" de todas. Tiene indagatoria por delante y posible procesamiento, uno más de su colección. Y además, la unificación de todas las causas en marcha, con la añadidura de evasión, asociación ilícita, administración fraudulenta y lavado de dinero, confluyendo en una especie de mega juicio.
Pero además, este avance no es exclusivo hacia la ex presidenta, ya que casi todos los protagonistas principales de la "década ...." -cada cual puede elegir el agregado- estarán en serias dificultades. El ministro de los doce años K Julio De Vido, para muchos el gran cajero, se apresta a enfrentar su primer juicio oral por la tragedia de Once, y una semana después el rockero ex vicepresidente Amado Boudou, a quien esta vez es probable se le borre la eterna sonrisa, estará en el banquillo por el caso de la compra de la imprenta Ciccone. 
En cuanto a los lamentablemente tan tironeados derechos humanos, el karma mayor lo tiene el gobierno debatiéndose en su propia inhabilidad con Maldonado, aunque ahora también al kirchnerismo se le reactualizó su propia desaparición, la de Julio López, aunque menos resonante por el tiempo transcurrido. De todos modos, las salidas de Hebe de Bonafini o de Estela Carlotto, son un búmeran que termina volviéndose en contra. Al igual que el discutido jefe del ejército durante el kirchnerismo, César Milani, quien sigue teniendo rechazos en la justicia y está a un paso de ir a juicio.
Lo de país complicado, frente a panorama tal, parece entonces una descripción benigna.






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