Francia y el trabajo

Editorial 08 de septiembre Por
El país galo, segunda economía de Europa, hará cambios en sus leyes laborales.

La posibilidad de una reforma laboral viene generado respaldo y rechazos por igual, cuando aún no existe la presentación de proyecto alguno por parte del gobierno de Mauricio Macri, aunque sí hay ciertos indicios muy claros que se está en ese camino, habiendo sido el propio ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien deslizó la posibilidad. La reacción, tanto de los empresarios que salieron a respaldar como los gremios a rechazarla, fue inmediata y de amplia repercusión, anticipándose incluso al conocimiento de los detalles.
Es que tenemos muy cerca a Brasil, quien puso en marcha una reforma del mercado del trabajo con algunas determinaciones muy importantes en cuanto al recorte de derechos y conquistas de los trabajadores, que generó la alarma correspondiente. No alcanzaron los atenuantes de parte del sector que promueve el cambio, en cuanto a que aquí todo será mucho más suave y consensuado, siendo el objetivo buscado el de mejorar la competitividad, ya que está afectando fuertemente la posibilidad de incursionar con mayor penetración en el comercio mundial.
Está claro que se combinan en el tema una serie de aspectos contrapuestos, confrontación de intereses, y donde todos en primera instancia parecen tener la razón de su parte, aunque es evidente que hay una enorme innovación en marcha en el mundo entero, que producirá cambios radicales en el sistema actual. La robotización, la automatización, la inteligencia artificial, el trabajo sin asistencia a lugares predeterminados sino desde la propia casa, la avanzada tecnológica, son cuestiones presentes en esta innovación en marcha, que modificará sustancialmente el trabajo en los próximos años. Por lo cual, se sostiene, quien se anticipe en amoldarse a las nuevas circunstancias, será quien saque mayor diferencia desde el comienzo.
Una prueba que las reformas laborales se vienen, y pueden llegar a ser imparables en poco tiempo, es que también Francia acaba de presentar un proyecto en tal sentido, con el consabido rechazo es cierto, pero enfrentando el gobierno del presidente Emmanuel Macron el costo político que significa una medida de esta naturaleza por el efecto inmediato, y además, con frutos que pueden ser en el mediano y largo plazo, por otra parte inciertos. De todas manera, la intención francesa, que es la segunda economía de Europa, es ponerse a tono con la época y anticiparse todo lo posible a los cambios que indefectiblemente se visualizan.
Lo que se dijo en la presentación de la iniciativa es que se busca es "curar" y no "tratar los síntomas" de un problema que viene de muy lejos, como por ejemplo el desempleo, anticipándose que los cambios serán importantes y causarán un profundo impacto en cuanto al derecho y relaciones laborales.
Las cinco medidas centrales que son el pilar de la reforma en cuestión serán aprobadas a través de un sistema especial en el Parlamento, buscando evitar los largos, engorrosos e interminables debates, para tener todo ratificado a fines del presente año. Queda visto entonces la decisión puesta en el proyecto, que se piensa tener en condiciones de aplicación en forma bastante inmediata.
Todas las organizaciones empresariales han dado su conformidad al anuncio y más aún cuando se difundieron algunos de sus aspectos centrales, destinados esencialmente a una notable mejoría de condiciones para las empresas con menos de 50 empleados, que siempre fueron "olvidadas" en las negociaciones, quedando en desventaja con las grandes compañías. Bien puede decirse, que Francia estará poniendo en condiciones competitivas a las pymes, algo muy parecido al escenario de la Argentina.
Desde hace décadas en Francia se intentó implementar reformas laborales, pero siempre se diluyeron por las fuertes respuestas sindicales con los trabajadores en las calles, pero esta vez la cuestión parece ir en serio con un presidente como Macron al que no le importa el costo político, que piensa recuperar cuando se vea el resultado de estos cambios. 
El objetivo es adaptar el tiempo de trabajo, el salario y la movilidad en el lugar de trabajo a las condiciones impuestas por el mercado, en base a acuerdos logrados por mayorías simplificadas, un sistema que les hará perder poder a los sindicatos.

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