Mundo en riesgo

Editorial 05 de septiembre Por
Corea del Norte tiene al mundo en vilo, respecto a posible contienda nuclear.

A esta altura de los acontecimientos, cuando el mundo está viviendo conflictos que lo ponen al borde de una conflagración que, dado el enorme poder que tienen ahora los armamentos atómicos, nadie puede medir el alcance destructivo que puede llegar a tener una contienda de esas características, a ciencia cierta nadie puede determinar el estado y condición mental del presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un, a quien por sus antecedentes de haber eliminado a casi todos sus familiares, como por las acciones que está llevando adelante, con ensayos nucleares subterráneos que pueden llegar incluso a alterar el eje de rotación del globo terráqueo, como por estos constantes lanzamientos de misiles con los cuales trata de intimidar a la vez que demostrar el poder que tiene en sus manos, puede ser capaz de desatar un conflicto nuclear del cual sería difícil tener retorno.
Frente a este déspota y dictador norcoreano, quien se opone con mayor firmeza y decisión es el presidente estadounidense Donald Trump, otro líder que tampoco inspira confianza, quien además lanza permanentes amenazas de intervención militar, lo cual no hace otra cosa que enardecer y provocar nuevas reacciones de Kim Jong-un.
El mundo vive en decadencia en cuanto a sus actuales conductores, siendo estos dos mencionados los ejemplos más claros, además por el potencial nuclear que depende de ellos. Lo de Estados Unidos es mucho más conocido, siendo la mayor potencia nuclear del planeta, mientras que en cambio es menos conocido el arsenal de Corea del Norte, pero no por esa menos peligroso, habiendo dado continuas pruebas demostrativas de su poderío, incluso con misiles de largo alcance que no requieren de bases cercanas para su lanzamiento. Lo efectuado el martes pasado, cuando fue lanzado desde Pyongyang un misil de largo alcance que sobrevoló Japón, no sólo violando todas las leyes internacionales sino también originando una situación de absoluto peligro, despertó la reacción de todo el mundo, con principal reacción desde la principal organización como es las Naciones Unidas a través del Consejo de Seguridad. Y ahora más reciente, otra de estas explosiones provocó un terremoto, que hizo temblar a una gran parte del globo terráqueo.
China, quien siempre fue aliado de Corea del Norte, esta vez admitió que "la situación llegó a un punto crítico", aunque insiste en buscar una solución negociada, mientras que Estados Unidos -lo reiteramos- se mostró predispuesto a utilizar la opción militar. En lo que existe coincidencia en ese foro internacional es que todas las advertencias y sanciones que se le vinieron aplicando a los norcoreanos, hasta ahora no tuvieron ninguna clase de efecto, pues siguió adelante con sus planes nucleares y de sostenida agresividad, manteniendo al mundo entero en vilo, habida cuenta de las consecuencias que puede acarrear una confrontación con esta clase de armamento, cuando un solo misil -hasta 100 veces más potente que la bomba que hizo estallar Estados Unidos en Japón en 1945- puede llegar a destruir una gran ciudad en forma total, con improbable posibilidad de sobrevida.
Rusia es también uno de los actores protagónicos de todo este complicado escenario, habiendo evidencia también y por primera vez, verdadera preocupación por toda esta serie de acciones de Corea del Norte, que está generando una tensión enorme al tensar cada vez más la cuerda. Aunque también se deslizó que Estados Unidos deje de realizar maniobras militares con Corea del Sur, algo que enardece la imprevisible Kim Jong-un, y que tampoco ponga sobre la mesa la posibilidad de usar la opción militar.
Sólo en lo que va del año Pyongjang ya probó 17 misiles balísticos, habiendo acelerado esas intervenciones tras la asunción de Trump en Estados Unidos, a quien vienen azuzando, habiendo llegado la tensión al máximo a comienzos de agosto cuando se reveló un plan para bombardear el entorno de la isla de Guam, un aliado de Estados Unidos donde incluso existen bases de este país. 
La situación es realmente complicada y de difícil resolución, habiendo llegado a un punto extremo, y además con conductores de ambos lados que no generan ninguna clase de confianza.

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