Vivir en el pasado

Notas de Opinión 27 de agosto Por
CAOS. Una forma de reclamo atada al pasado. FOTO ARCHIVO

Demás está decir que absolutamente a todos y a cada uno le asiste el derecho al reclamo, a la protesta, a la petición, pero también es cierto que existen algunos episodios que parecen haber quedado prendidos en el pasado. La fotografía que dejó la movilización obrera del martes en Plaza de Mayo fue lamentable, aún con sus matices derivados de la complicada situación social, de la confrontación interna de la propia central obrera, del condicionamiento político y del fogoneo que el kirchnerismo hace de todo aquello que pueda impactar en contra del gobierno, y también de la gente, pues esta clase de movilizaciones generan inconvenientes graves para el desplazamiento que deben realizar los que en ese mismo momento están trabajando. Es que la violencia estuvo muy cerca de volver a interrumpir el desarrollo de la protesta, con escenas deplorables, con agresiones que pusieron en el escaparate de exhibición las encarnizadas disputas por imponer presencia, extrañamente generadas por distintas facciones del gremio de camioneros, que justamente era el que debía tener a su cargo la seguridad durante el acto. Cosas que suceden en esta Argentina del revés, donde la CGT de los dirigentes millonarios, ahora aparece aliada con la extrema izquierda y con algunas organizaciones denominadas sociales, pero que más que eso, son verdaderas fuerzas de choque.
Quien más rédito obtiene de toda esta perspectiva, es sin dudas el gobierno, que capta el cansancio -por ser suaves, pues bien podría decirse la podredumbre- que tiene la gente con estas metodologías. Demás está decir que es un escenario pésimo y negativo el de algunas grandes empresas que provocaron despidos masivos, que son muchas las familias que quedan al margen de los 15.000 pesos necesarios para no caer en la pobreza, pero el vivir atados al pasado es una visión que debe modificarse. Buscar otras formas de reclamo, sin violencia, sin la confrontación llevada a extremos, los tiempos parecen estar cambiando, entenderlo de esa manera favorecería a todos, incluso a los propios reclamantes, que lograrían adhesión en lugar de rechazo.
Las que también parecen seguir atadas al pasado son algunas decisiones judiciales, que no acompañan el proceso de cambio. La corrupción y la impunidad deben ser desterradas, existiendo muchas situaciones que no marchan en ese sentido. Luis Moreno Ocampo, quien fue fiscal en el juicio a las juntas militares, fue claro y contundente en declaraciones de esta semana: "en la Argentina no hay investigación ni sanciones". Recordando además algunos de los episodios notables que respaldaron sus dichos, preguntándose por ejemplo ¿si López no era sorprendido casualmente arrojando los bolsos con dólares en el monasterio que hubiese ocurrido con él?
Hoy lo tenemos a Menem candidato, con vía libre para serlo en octubre, pues la Corte designó a otro tribunal para que se pronuncie, diciendo que el fallo anterior que le impedía ser candidato era "arbitrario". ¿Qué otra cosa puede fallar el que se hace cargo? Y a Milagro Sala a punto de irse a su casa de fin de semana de dos millones de dólares, con una colecta en marcha para refaccionarla de los mismos destrozos que supuestamente hicieron sus partidarios para que su domiciliaria sea en otra de sus casas del centro de la capital jujeña. Con los millones que acumuló Sala y su organización, lo de la colecta es un montaje que más que dudas despierta certezas. La cerrada defensa que se hace de la jujeña, presa política que hasta logró imponer Zaffaroni en los organismos internacionales de derechos humanos, es una especie de protección para la familia K, pues también aquí habrían existido los retornos. 
Existen ciertas cosas que ni valdría la pena decirlas, por la pérdida de tiempo, pues están a la vista de todos. Mientras aquí hay enorme puntillosidad sobre el caso de Milagro Sala, la legión K no dice ni mu sobre lo que sucede en Venezuela, donde Maduro sostiene su poder -destructivo por los daños que provoca- a balazo limpio. Si en cambio que Macri es una dictadura.
El que viene asomando, y esta vez será difícil pararlo, es el caso sobre el memo con Irán, nada menos que con el cargo de traición a la patria contra Cristina y su entonces canciller Timerman, junto a otros adulteres de entonces. Y también la muerte de Nisman. Por algo la ex presidenta calificó como la causa más grave en su contra de todas las que acumula en la Justicia. Y si lo dijo Cristina...

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