Mazazo del biodiesel

Editorial 27 de agosto Por
Un duro golpe para Santa Fe es la restricción estadounidense a la compra de biodiesel argentino.

 La decisión de los Estados Unidos, mientras liberaba la posibilidad de exportación de limones desde la Argentina -un negocio de 50 millones de dólares-, de aplicarle un arancel del 57% al biodiesel argentino con lo cual queda anulada la posibilidad de seguir exportando, fue un verdadero mazazo para nuestra economía, en especial a la provincia de Santa Fe, que es responsable nada menos que del 80% de lo que produce nuestro país, que se tercero en el orden mundial en tal sentido y primero en las ventas al exterior.
El biodiesel es un producto que aquí en la Argentina se elabora exclusivamente con aceite de soja, aunque puede hacerse con cualquier tipo de oleaginosa, como colza, palma o jatropha, por lo cual el Departamento de Comercio e Industria de los Estados Unidos, más respondiendo a un reclamo de sus propios productores que a otra cosa, llevando adelante esta política del presidente Donald Trump de cerrar sus fronteras económicas aún a costa de vulnerar disposiciones de la Organización Mundial de Comercio, dispuso aplicar derechos compensatorios, al encontrar que los exportadores argentinos -y también de Indonesia que recibió igual medida- recibieron subvenciones sujetas a derechos compensatorios, provocando un absoluto y contundente rechazo de parte de la Cámara de Biocombustibles de la Argentina, sosteniendo que "se impusieron  inesperados y elevados derechos compensatorios provisorios por presuntas prácticas de subsidios", los que fueron considerados totalmente inexistentes, agregando también que "la decisión del gobierno estadounidense es sorprendente e injustificada, mostrando un alto grado de discrecionalidad y una política proteccionista que no se encuentra acorde a lo establecido por la Organización Mundial de Comercio, ya que en la Argentina no existen subsidios para beneficiar las exportaciones de biodiesel". 
En todo el país existen 30 plantas productores de biodiesel, de las cuales 18 de ellas están en la provincia de Santa Fe, donde se produce el 80% del total ya que aquí se encuentran algunas de las plantas fabriles de mayor volumen. Once restantes están radicadas en la provincia de Buenos Aires y una en Santiago del Estero. Las ventas a los Estados Unidos el último año fueron por 1.200 millones de dólares, quedando claramente expuesta la magnitud del problema, que sólo aquí dentro del ámbito de nuestra provincia puede llegar a comprometer la estabilidad de unos 6.000 trabajadores, entre contrataciones directas e indirectas.
Como Estados Unidos absorbía el 90% de la producción exportable de nuestro país, da la medida de la trascendencia que tiene esta resolución del gobierno estadounidense, que trató de alivianar la medida diciendo que se harán nuevos estudios y que "se valoran las relaciones con la Argentina e Indonesia, pero que incluso las naciones amigas deben cumplir las leyes", pero mientras tanto se adoptó la drástica disposición que donde más fuerte pega es en la provincia de Santa Fe.
El reclamo de los productores del país del norte, que indujo a tomar esta medida de restricción de importaciones de biodiesel, es idéntico al que habían efectuado en 2015 los europeos, que también significó una interrupción de las ventas a ese continente, pero que finalmente la Argentina logró desarticular ante un panel de la referida Organización Mundial de Comercio, por tratarse de argumentaciones falaces y sin el debido respaldo probatorio. 
Vemos entonces que estas barreras arancelarias impactan directamente en el corazón productivo de Santa Fe, llamando la atención que se hayan dado casi simultáneamente con la fugaz visita al país del vicepresidente estadounidense Mike Pence, empeorando aún más que mientras eso sucedía también se conocía la liberación dada por la Argentina para la importación de carne de cerdo de aquél país, generando un fuerte golpe a la producción local. Lo de los limones, un negocio minúsculo comparado a los restantes, aún significando la importancia que tiene para Tucumán, no alcanza para compensar esta situación claramente desfavorable.
Reacciones de parte del gobierno hubo, aunque sobre el resultado de las mismas, todo se hace confuso. Más que nada, con quien hay que negociar.


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