Cuestión de deuda

Editorial 25 de agosto Por
A diciembre de 2016 la deuda era de 288.448 millones de dólares. Este año aumentaría 50.000 millones.

Las opciones eran bastante claras, o se continuaba emitiendo dinero y la inflación treparía a cifras elevadísimas -contrariamente a lo que aseguraba Axel Kicillof, ministro de Economía en la última parte del segundo mandato de Cristina Kirchner, en cuanto a que eso no producía inflación-, o se tomaba deuda para poder encarrilar una solución sin explosión social. El gobierno tomó este último camino, aunque en su desmedro haya que decir que no redujo los gastos en que imponían las circunstancias,. por lo cual sigue la peligrosa combinación de endeudamiento y gastos desbordados, lo que obliga a seguir tomando dinero para afrontar gastos corrientes. En pocas palabras y más que entendibles: vivir de prestado.
De tal modo, la deuda pública, tanto interna como externa, no para de crecer y este año cuando lleguemos a diciembre podría estar en el orden de los 50.000 millones de dólares. El año pasado la deuda se amplió en 34.359 millones de dólares, con lo cual al 31 de diciembre el total se elevó a 288.448 millones, según publicación oficial del Ministerio de Hacienda. Desde esa fecha en adelante, es decir, los ocho meses de este año, no hubo más información oficial, no pudiendo evitar suponer que se está procediendo de manera parecida al anterior ciclo kirchnerista cuando se ocultaban todas las estadísticas comprometidas, y cuando no se podía hacerlo, directamente se dibujaban, tal como ocurría con la pobreza y la inflación. Aunque claro, la realidad era absolutamente diferente, siendo hoy el costo que se está pagando, aunque con algunos desajustes que todavía no fueron corregidos tal como la situación exigía.
Citados los datos oficiales y conocidos hasta ahora, difieren con los que ofrecen algunas consultoras privadas, como el caso de Ecolatina, sosteniendo que a fin de 2017 la deuda llegará a 330.000 millones de dólares, lo cual significa el 57% del PBI, por lo cual su expansión sería entonces de más de 50.000 millones sólo para el presente año. Otro informa del área privada recuerda que en 2016 la deuda tomada fue de 34.500 millones y que para este año por ley del presupuesto está previsto una toma de otros 38.200 millones, con lo cual el gobierno macrista concluiría sus primeros dos años con un endeudamiento de 72.700 millones de dólares, si bien debe aclararse que en este caso de trata de deuda exclusiva del gobierno nacional, sin el agregado de provincias, municipios, Banco Central y empresas oficiales.
Aunque el informe oficial, como ya dijimos, llega hasta diciembre de 2016, una publicación de la Secretaría de Finanzas dice que hasta el mes de mayo emitió bonos y letras por un equivalente de 40.000 millones de dólares, que sería entonces la nueva deuda acumulada en esa primera parte del año, lo cual es explicado por el déficit fiscal, la carga de intereses que continúa creciendo, la renovación de los vencimientos y el desequilibrio de las cuentas externas. Todo lo cual conforma un cóctel realmente complicado, y más que eso, explosivo en el corto y mediano plazo.
Hablando de déficit fiscal, en la primera mitad del año fue de 255.547 millones de pesos, nada menos que 43,4% más abultado que en el primer semestre de 2016. Con tales cifras, el peso de los intereses creció a 111.261 millones, un 70% más que el año pasado. Las estimaciones concuerdan que este año el déficit será mayor que el año pasado ya que lo que se ganó con la baja de subsidios debido al aumento de tarifas, no alcanza para compensar las mayores asignaciones para el pago de intereses.
Cabe también destacar que el gobierno se encargó de aclarar que para el pago de intereses de deuda, cada 4 pesos que tienen ese destino, 3 de ellos son para pagar servicios de deuda contraída por el gobierno kirchnerista, con lo cual -de ser de esa manera- se caería también el relato del desendeudamiento.
Además, y para terminar de completar las cuentas públicas, en el primer semestre del año actual también se debe contabilizar el déficit de la balanza comercial, que ascendió a 2.613 millones de dólares, cuando el año pasado en igual lapso había sido de 686 millones a favor.
Los tan mentados brotes verdes de la economía en algunos casos han comenzado a advertirse, pero los números fiscales son más que contundentes, demandando un largo y paciente ordenamiento para poder recuperarlos. 


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