Vivir del Estado

Editorial 24 de agosto Por
Son 21 millones las personas que hoy reciben ingresos de las arcas públicas.

En el presente hay 21 millones de argentinos que reciben ingresos de las arcas del Estado. En forma directa lo hacen los 3,6 millones que son empleados públicos en los niveles nacional, provincial o municipal, mientras que la ANSeS paga jubilaciones, pensiones y prestaciones sociales a otros 15 millones de individuos. Otras cajas previsionales, como las de las provincias de Santa Fe, Córdoba y San Luis que no pasaron al marco nacional, además las que corresponden a fuerzas armadas, policía, fuerzas de seguridad, planes sociales y planes de empleo hay otro 1,5 millón de personas beneficiadas. De tal manera llegamos a poco más de los 21 millones mencionados que de una u otra forma perciben ingresos del Estado.
Así y todo, los índices de pobreza e indigencia se mantienen llamativamente elevados, tomando por caso el índice del INDEC correspondiente al segundo semestre de 2016, que arrojó 30,3% explicando unos 13 millones de pobres, de los cuales 6,1% o sea 2,5 millones de personas son indigentes, el escalón más bajo pues apenas les alcanzan los ingresos para la alimentación.
De los 3,6 millones que son agentes estatales, el 16% corresponde a los municipios, el 20% al ámbito nacional y el 64% a las provincias. En el lapso de cinco años, entre enero de 2012 y febrero de 2017 la cantidad de nuevos empleados públicos fue de 576.000 trabajadores.
Este volumen de quienes cobran de la ANSeS ha convertido al organismo en el más importante del país, pues son 15 millones los que de alguna u otra manera perciben ingresos en forma mensual, una enorme masa de recursos que deben ser sostenidos con los aportes de los trabajadores activos y las contribuciones de las empresas de las empresas, además de recursos que vuelca el Estado de diversos impuestos que recauda. De tal manera se abonan jubilaciones, pensiones, pensiones no contributivas, seguro de desempleo, asignaciones familiares, asignación universal por hijo, por embarazo y el plan Progresar para aquellos que completan la educación secundaria. Aunque también de allí surgen los recursos para los créditos Argenta, Procrear de viviendas o Conectar de informática.
Otro dato que debe referirse es que la ANSeS cuenta con un Fondo de Sustentabilidad, que en diciembre de 2016 contaba con 875.000 millones de pesos -cerca de 60.000 millones de dólares-, recursos que en un 60% se encuentran prestados al gobierno nacional a cambio de títulos y letras del Tesoro, mientras que el 40% restante se encuentra invertido en acciones de sociedades privadas, proyectos productivos y de infraestructura, plazos fijos, préstamos a las provincias y préstamos a beneficiarios del régimen previsional.
Tomando un mes reciente, marzo pasado, la ANSeS pagó 6.789.476 jubilaciones -los pasivos son 5,7 millones pero un buen porcentaje cobra un segundo haber por viudez- y 1.432.037 pensiones, pero además paga mensualmente 4 millones de asignaciones familiares y 3,7 millones de asignaciones universales. De tal modo se arriba a que esta organización maneje casi un 40% del gasto anual establecido en el presupuesto nacional, habiéndose convertido desde hace tiempo en un financiador o prestamista del gobierno nacional, según sean las circunstancias. Además es un enorme centro de litigios judiciales, como la certifican los miles de juicios por reajuste de haberes, que no fueron reducidos en la manera esperado aún con la reparación histórica en marcha. 
La ANSeS es una fuente de distribución realmente amplia y de ahí los serios problemas que suelen presentarse para afrontar el pago de recursos tan extendidos. En material social y empleo, existen planes como el Seguro de Capacitación y Empleo con una asignación mensual aplicada a la búsqueda laboral, Argentina trabaja, el programa Más y mejor trabajo destinado a jóvenes desocupados y con estudios incompletos, ayudas mensuales a monotributistas sociales, el Progresar de ayuda para completar estudios, ayuda a empresas con el Repro, quedando de tal manera bien puntualizada la enorme distribución de recursos que se hace desde el organismo, que si bien tuvo sus orígenes  para administrar los recursos de la clase pasiva, con el correr del tiempo fue desvirtuado, convirtiéndose en la principal caja a mano de los gobiernos de turno.

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