Reforma laboral

Editorial 23 de agosto Por
La tecnología y robotización están cambiando las formas de trabajo en el mundo.
Tal como se viene anticipando la posibilidad de implementación de reformas en el ámbito tributario y en el previsional, pues en ambos existen determinados aspectos que los hacen prácticamente insostenibles en el tiempo -sobre los que ya se han formulado algunas precisiones de trazo grueso, e incluso comentados en esta sección editorial-, también se encuentra dentro de similar perspectiva una reforma para el plano laboral, orientada hacia mejorar la competitividad en el plano internacional, como así también facilitar la creación de nuevos empleos, que es justamente uno de los mayores déficit que existen para buscar la mejoría del marco socioeconómico en general y reducir los índices de pobreza e indigencia en especial.
Existen confirmaciones a través de diversas fuentes que el gobierno nacional tiene pensada una reforma laboral, habiendo sido una palabra más que autorizada en tal sentido la del ministro Jorge Triaca, quien de manera contundente sostuvo "no podemos permanecer dentro del mismos sistema de trabajo", lo cual viene provocando tan fuertes como diversas reacciones tanto en el gremialismo como en el ámbito empresario. Sin olvidar señalar que todo tuvo comienzo con las drásticas modificaciones dispuestas por Brasil, el principal socio comercial de nuestro país, pero también competidor directo en la región y el mundo.
Algunos de los puntos salientes de la aplicado en el vecino país son por ejemplo: los acuerdos colectivos y convenciones en las empresas estarán por encima de las normas legales, eliminación del salario mínimo, pagar en base a horas o días lo trabajado y no en forma mensual, jornadas laborales de hasta 12 horas con 36 horas ininterrumpidas de descanso, fraccionamiento de las vacaciones y pausas de descanso, creación de la figura de empleado autónomo sin vínculo permanente con la empresa y no obligatoriedad de aporte sindical.
Esas normas, apuntan a aumentar la productividad y por lo tanto acrecentar el nivel de competencia, pero también disponerse de la mejor forma para los cambios que está generando la tecnología en los procesos industriales y en el trabajo en general, ya que la cuarta revolución industrial está avanzando en el mundo entero, en especial en los países de avanzada.
Lo dicho sobre Brasil no significa que se tome como modelo de aplicación en la Argentina, pero si pueden tomarse muchos de sus aspectos esenciales, que son además los que se vienen instrumentando en la mayoría de los países. Es que el mundo del trabajo está modificándose en forma acelerada, y no sólo por el impacto de las nuevas tecnologías, sino que aparecen formas atípicas de tareas, incluyendo el empleo temporal, el de tiempo parcial, la relación multipartita, el empleo encubierto, a través de una agencia, o por cuenta propia. El tener por delante la inteligencia artificial -sobre la cual aquí fue publicado un editorial sobre lo que sucede en China, el más avanzado en este sentido-, la robotización y la automatización, exige en un replanteo de todo el conjunto de relaciones laborales, ya que quienes no se adapten lo más rápido posible al nuevo mundo que ya está encima y funcionando, se verán luego en mucho más graves problemas, con un aumento notable de la masa de desocupados.
Apenas dejados trascender todos estos aspectos, hubo muy favorables repuestas desde las organizaciones empresarias, pues se considera el único paso posible para superar los problemas de productividad y competitividad que han postergado el crecimiento los últimos años y no han podido resolverse, aunque además de alude a los altos costos laborales, el gran porcentaje de inasistencias, la falta de mano de obra calificada, impactando todo en la baja creación de empleo.
En cambio desde el sindicalismo, en especial la CGT, esta iniciativa tuvo un contundente rechazo, ya que se puntualizan condiciones que atentan contra los derechos laborales, como así también contra la dignidad humana, escuchándose por ejemplo esta categórica definición: "La verdad que más que mirada al futuro, esta modernización le puso acento en retroceder varias decenas de años en la legislación sólo para tratar de que el sector empresario tenga un lucro mayor".
Más allá de estar de un lado o del otro del mostrador, la reforma laboral está lanzada.

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