Honrar a los niños

Editorial 20 de agosto Por
Este domingo los más chicos serán el centro de atención de la familia.

El de hoy es un domingo especial, pues se celebra el Día del Niño, el cual tocó en esta ocasión el tercer domingo de agosto. Debe recordarse que originariamente este festejo tuvo lugar el primer domingo del octavo mes del año, pero luego, como en esa fecha era mucha la gente que aún no tenía acceso a sus haberes o ingresos, entonces se resolvió pasarlo al segundo domingo, aunque en esta ocasión por la coincidencia con las elecciones, fue pasado para hoy.
Esta jornada que tiene lugar cada año lleva por objetivo promover los derechos de los niños como así también su bienestar general, habiendo tenido origen institucional en 1954, cuando la asamblea general de las Naciones Unidas recomendó a todos los países miembros que establecieron el Día Universal del Niño, sugiriendo con una resolución fechada el 14 de diciembre del año citado, que el gobierno de cada uno de los países fijada la fecha que quisiera, motivando de tal manera la comprensión y la fraternidad entre los niños de todo el mundo.
En la Argentina esta fecha es celebrada desde 1960, inicialmente el primer domingo de agosto, hasta el año 2003 en que fue corrido por sugerencia de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, permitiendo que los padres y familiares dispongan del dinero necesario para los regalos que se realizan en este día a los más chicos.
Fiestas, reuniones familiares especiales, regalos y obsequios de amplia variedad -que van desde juguetes, ropa, golosinas, libros o paseos-, son comunes esta fecha de agosto, para tratar de esa manera que sea un día inolvidable, especialmente para los más pequeños que suelen fijar definitivamente estos recuerdos en su memoria.
Claro que además de todas estas circunstancias que aluden a color y alegría, como así también las muestras de cariño y amor hacia los más pequeños, esta fecha es también para la reflexión, sobre muchos aspectos que hacen a la niñez y suelen resultar fundamentales para el futuro. Es la educación y el ejemplo que se debe transmitir a través de la familia, que de manera especial en los primeros años prende muy fuerte, con la energía necesaria para que se afiancen los valores fundamentales que luego deben marcar el rumbo en la vida.
También es oportuno, en esta instante de reflexiones, el considerar la afectación que suelen tener los más chicos en la explotación y el trabajo infantil, que los aleja de la educación, de los juegos y definitivamente de su infancia, para someterlos a situaciones absolutamente injustas. La explotación muchas veces llega muchísimo más allá de tareas impropias, llegando al ámbito sexual, conformando un escenario aberrante que debería ser desterrado definitivamente, sancionado como corresponde a quienes someten a estos padecimientos a los niños. 
El Día del Niño es para los los chicos se sientan protagonistas de esta jornada tan especial, y que logren percibir la importancia y atención que tienen en todo su entorno familiar. Claro, que aún cuando hoy serán agasajados y obsequiados de una forma especial, esto sería lo que debería prevalecer todos los días del año como actitud, si bien muchas veces queda postergado por otros requerimientos de un tiempo complicado que nos toca vivir.
Cuando hoy agasajemos a nuestros niños, rodeándolos con el amor de toda la familia, será positivo recordar que muchos son los chicos que pasan por situaciones  difíciles, sea en familias sin posibilidad de sostén e integración, o bien los que suelen recibir dolorosos castigos físicos, o los que son explotados física y mentalmente. Justamente en ellos hay que pensar, pero además de eso, disponernos para ver que podemos hacer por ellos, ya que sin tener culpas ni responsabilidades de absolutamente nada, pasan una infancia de absoluta injusticia social, por donde se la observe.
Vivamos entonces una fiesta, celebrando a los chicos en su día, para que sean el centro de atención de la mesa familiar, pero que por sobre todo nuestro pensamiento se eleve lo suficiente para derramar comprensión y generosidad hacia aquellos que más lo necesitan. Que el deseo de ¡felicidad para los niños! les llegue absolutamente a todos.

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